Tarta de espinacas y atún
Una tarta de espinacas y atún, conocida como empanada, es una de las comidas preferidas en mi casa para una cena ligerita pero que alimente.
Colocamos la harina en un bol y echamos la sal al gusto. Añadimos la mantequilla y formamos un arenado. Vamos echando poco a poco el agua, bien fría, hasta formar una masa lisa y la reservamos en la nevera.
Yuca frita
La yuca no es un tubérculo que se coma de forma muy habitual en nuestro país debido a que es de origen tropical y aquí no se cultivaba. Sin embargo poco a poco se ha introducido en nuestras dietas, sin seguir siendo muy habitual, pero si ya no resultándonos extraño. Se puede hacer de muchas formas, pero si hay que escoger una me quedo con la yuca frita. Se hace del mismo modo de la patata y están riquísimas.
Tortilla de patata con beicon y queso
Cansada de comer siempre la típica tortilla de patata, un día decidí hacer un experimento e intentar rellenarla con otros alimentos. Hice una tortilla de patata rellena de queso y beicon y he de deciros que todos nos llevamos una grata sorpresa al probarla, y es que ¡está muy rica!
Pan de hierbas y queso
Disfrutar de pan hecho en casa es algo muy sencillo, ya que es algo muy fácil de hacer. Solo tienes que ponerte con las manos en la masa, y listo. Esta receta que te traigo hoy es una de pan de hierbas y queso. No es un pan en sí, sino unos grisines o colines de pan, para comer antes o durante las comidas, su sabor es riquísimo.
Comenzamos a preparar la receta poniendo en un bol la harina, la sal, el consomé de pollo en polvo, romero, eneldo, salvia, cebollín y las tazas de queso. Lo mezclamos bien.
Gratinado de calabacines y tomates
Una forma de comer verduras, si no te gustan las verduras, es cocinarlas "escondidas" en otro plato o con otros alimentos que disimulen su sabor. Este gratinado de calabacines y tomates es el claro ejemplo de un plato así. Era la técnica que utilizaba mi madre para conseguir que yo me comiera las verduras y ahora es la técnica que utilizo yo.
Costillar de cerdo crujiente al Pedro Ximenez
Hasta que me proporcionaron esta receta, yo siempre había comido las costillas estofadas, al horno o a la parrilla, pero desde que probé esta receta del costillar de cerdo crujiente al Pedro Ximénez, no la cocino de otra manera que no sea así. Es muy fácil de elaborar y el resultado es magnífico.
Lo primero que haremos será partir el costillar en dos o separar todas las costillas (a libre elección). Después vamos a poner en una bandeja para horno. Lo vamos a untar con un poco de aceite, lo salpimentaremos y lo vamos a espolvorear con romero.
Puding de calabacín y zanahoria
Este punding de calabacín y zanahoria te viene muy bien para comer verduras de una forma diferente, quizás más apetitosa y que llena bastante, por lo que tienes una comida muy completa para afrontar el día con energía.
Lavar bien los calabacines, quitándoles los extremos, y cortarlos en trozos. Aparte, pelar y cortas la zanahorias en rodajas. En una cacerola con agua, hervir las verduras hasta que estén blanditas.
Peras Ambrosía ligth
A los que os gustan los dulces o postres donde la fruta fresca esté presente, este es vuestro postre: peras ambrosía light. Es una receta muy fácil de elaborar donde los ingredientes que usamos son muy sencillos de encontrar y económicos. Es un postre ideal para una cena de Nochevieja o de navidad con familia o amigos. Yo lo preparé el año pasado para recibir el año nuevo y triunfé.
En primer lugar tenemos que comenzar por pelar las peras y dejarles el rabito.
Calabaza gratinada
Suelo hacer bastante la calabaza gratinada porque queda muy rica y es fácil de hacer. Incluso, a veces me lanzo a hacerla en verano porque me gusta no dejar de comerla así porque sí.
Preparamos y cortamos la calabaza en trocitos al gusto. Una vez está lista, la ponemos en una cacerola con el aceite de oliva y la sal, la tapamos y la dejamos cociéndose durante un cuarto de hora.
Brownie con helado de vainilla
Un postre o dulce que descubrí por el 2010 fue el brownie con helado de vainilla. La primera vez que lo probé fue en mi época universitaria cuando un amigo me invitó a cenar a un restaurante de comida americana. Cuando el camarero me lo puso delante, caliente y junto a una gran bola de helado con más chocolate caliente por encima, pensé que eso a mí no me iba a gustar y que aun menos, me iba a sentar bien. Pero no fue así y es que literalmente, me puse las botas. Me lo comí entero y si hubiera podido me hubiera comido cuatro más.