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Tengo un blog de cocina desde hace 5 años y poco a poco he ido aprendiendo a moverme entre fogones. En las publicaciones siempre reproduzco recetas de mi madre, de mi abuela, recetas que me pasa alguna amiga, que encuentro en algún libro o revista o platos que he probado en algún sitio. Pero hace dos meses convocaron en mi ciudad un concurso de recetas con ingredientes toledanos, con motivo de la Capitalidad Gastronómica. Después de dar muchas vueltas, decidí presentarme, pero no quería hacerlo con el plato de nadie, así que comencé a pensar en un plato. Muchas pruebas y días después, terminé dando forma a una milhojas, una presentación que me parece estéticamente bonita y en la que combinaba unas galletas muy finas y crujientes elaboradas con queso manchego y una mousse de pisto manchego muy ligera. Lo mejor de ambas preparaciones era que conservaban todo el sabor tanto del queso como de un buen pisto. Y como no puede haber pisto sin huevo, acompañé la milhojas de uno poché, aromatizado con tomillo y con la yema completamente líquida al partirlo. Envié la receta y tuve la suerte de llegar a la final, donde tenía que cocinar el plato en directo en las cocinas de un hotel. Nunca había cocinado en un espacio así y con la tele grabando. Fue toda una experiencia. Nunca olvidaré esa tarde y menos aún el momento en que el jurado decidió que mi plato, el que yo había creado y cocinado era merecedor del primer premio y de pasar a formar parte de la carta del hotel. Todo un regalo. Por las satisfacciones que me ha dado, por lo rico que está, por combinar tradición y modernidad, tengo que elegirlo como el Plato de mi Vida.

Milhojas de queso manchego con mousse de pisto y huevo poché

Videoreceta
19 Marzo 2016

Tengo un blog de cocina desde hace 5 años y poco a poco he ido aprendiendo a moverme entre fogones. En las publicaciones siempre reproduzco recetas de mi madre, de mi abuela, recetas que me pasa alguna amiga, que encuentro en algún libro o revista o platos que he probado en algún sitio.
Pero hace dos meses convocaron en mi ciudad un concurso de recetas con ingredientes toledanos, con motivo de la Capitalidad Gastronómica. Después de dar muchas vueltas, decidí presentarme, pero no quería hacerlo con el plato de nadie, así que comencé a pensar en un plato.
Muchas pruebas y días después, terminé dando forma a una milhojas, una presentación que me parece estéticamente bonita y en la que combinaba unas galletas muy finas y crujientes elaboradas con queso manchego y una mousse de pisto manchego muy ligera. Lo mejor de ambas preparaciones era que conservaban todo el sabor tanto del queso como de un buen pisto. Y como no puede haber pisto sin huevo, acompañé la milhojas de uno poché, aromatizado con tomillo y con la yema completamente líquida al partirlo.
Envié la receta y tuve la suerte de llegar a la final, donde tenía que cocinar el plato en directo en las cocinas de un hotel. Nunca había cocinado en un espacio así y con la tele grabando. Fue toda una experiencia. Nunca olvidaré esa tarde y menos aún el momento en que el jurado decidió que mi plato, el que yo había creado y cocinado era merecedor del primer premio y de pasar a formar parte de la carta del hotel. Todo un regalo.
Por las satisfacciones que me ha dado, por lo rico que está, por combinar tradición y modernidad, tengo que elegirlo como el Plato de mi Vida.