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Llevaba dos meses viviendo en París, donde me había mudado por trabajo. El proceso de adaptación a la ciudad estaba siendo algo más difícil de lo esperado y aún no había conseguido un apartamento estable. Sin embargo, tuve la suerte de pasar un mes en un pequeño estudio junto a la que a día de hoy sigue siendo mi zona favorita de París: El Canal Saint Martin. Me enamoré y quise contárselo a todo el mundo, como nos pasa siempre con los grandes amores. Así que un domingo decidí sacar a pasear mi cámara por mis lugares favoritos junto al canal. Así fue como entré por primera vez en el restaurante italiano Épicerie Musicale, que me había cautivado desde la calle, con sus manteles de cuadros y sus muebles antiguos, pero donde no había comido nunca. Era pronto, el restaurante aún estaba vacío y pregunté si podía hacer unas fotos para una historia en mi blog personal. No sólo aceptaron, sino que me ofrecieron café, me explicaron todo lo que necesitaba saber sobre el concepto tras el restaurante y, cómo no, me convencieron para que me quedara a comer. Italianos, ya se sabe. Ahora estoy segura de que aceptar la invitación ha sido una de las mejores decisiones que he tomado. La ensalada de mozzarella que me sirvieron como entrante ya hacía presagiar que aquella iba a ser una gran comida. Pero fue cuando me sirvieron el plato de lasaña - una porción bien grande para nuestra amiga española, me dijeron - cuando le declaré mi amor eterno a l'Épicerie. Mil capas de pasta casera, un ragú que había estado concinándose durante tres horas y la cantidad justa de queso rallado. Me bastó un bocado para estar segura de que era la mejor lasaña que he probado en mi vida. Desde entonces no he hecho más que volver a "mi" restaurante junto al canal y recomendarlo a todos mis conocidos. Evidentemente, su comida italiana casera con el sabor de la cocina de la 'nonna' nunca decepciona. Ya sean sus ensaladas, los gnochis, la famosa piadina o su delicioso tiramisú. Aunque mi preferida, por supuesto, siempre será su lasaña. No sólo porque estoy segura de haber encontrado la mejor de París, sino porque, por primera vez en esta ciudad tan complicada, me hizo sentir como en casa.

La mejor lasaña de París

Videoreceta
8 Mayo 2016

Llevaba dos meses viviendo en París, donde me había mudado por trabajo. El proceso de adaptación a la ciudad estaba siendo algo más difícil de lo esperado y aún no había conseguido un apartamento estable. Sin embargo, tuve la suerte de pasar un mes en un pequeño estudio junto a la que a día de hoy sigue siendo mi zona favorita de París: El Canal Saint Martin. Me enamoré y quise contárselo a todo el mundo, como nos pasa siempre con los grandes amores. Así que un domingo decidí sacar a pasear mi cámara por mis lugares favoritos junto al canal.
Así fue como entré por primera vez en el restaurante italiano Épicerie Musicale, que me había cautivado desde la calle, con sus manteles de cuadros y sus muebles antiguos, pero donde no había comido nunca. Era pronto, el restaurante aún estaba vacío y pregunté si podía hacer unas fotos para una historia en mi blog personal. No sólo aceptaron, sino que me ofrecieron café, me explicaron todo lo que necesitaba saber sobre el concepto tras el restaurante y, cómo no, me convencieron para que me quedara a comer. Italianos, ya se sabe. Ahora estoy segura de que aceptar la invitación ha sido una de las mejores decisiones que he tomado.
La ensalada de mozzarella que me sirvieron como entrante ya hacía presagiar que aquella iba a ser una gran comida. Pero fue cuando me sirvieron el plato de lasaña - una porción bien grande para nuestra amiga española, me dijeron - cuando le declaré mi amor eterno a l'Épicerie. Mil capas de pasta casera, un ragú que había estado concinándose durante tres horas y la cantidad justa de queso rallado. Me bastó un bocado para estar segura de que era la mejor lasaña que he probado en mi vida.
Desde entonces no he hecho más que volver a "mi" restaurante junto al canal y recomendarlo a todos mis conocidos. Evidentemente, su comida italiana casera con el sabor de la cocina de la 'nonna' nunca decepciona. Ya sean sus ensaladas, los gnochis, la famosa piadina o su delicioso tiramisú. Aunque mi preferida, por supuesto, siempre será su lasaña. No sólo porque estoy segura de haber encontrado la mejor de París, sino porque, por primera vez en esta ciudad tan complicada, me hizo sentir como en casa.