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Este plato tiene .sabores y texturas maravillosas, el crujiente de los ajetes, la suavidad de los mejillones... Ya siendo niña me gustaba esta comida y es raro que a una niña pequeña le hicieras comer verdura y pescado en un guiso, sin ocultar los ingredientes en forma de puré, albóndigas, barritas... Pues yo me volvía loca con este plato y otros potajes de mi madre. Era esa comida que una vez independizada siempre le pedía a mi madre que me la hiciera cuando iba a casa de mis padres, y ella encantada de que su hija todavía la necesitara y yo encantada de que su síndrome del nido vacío no se hiciera muy pesado para ella. Años más tarde pensé que tenía que recopilar las recetas familiares y esta fue la primera con la que me atreví. A base de pico y pala, conseguí que mi hermano (un tikis mikis de cuidado con la comida) se volviera loco con este plato, como si lo hubiera descubierto por primera vez a los 40. Ya no se acordaba de cómo cuando éramos niños mi madre le tenía que hacer otra comida porque él no comía aletría (que asco... verduras y pescado todo junto...). Pero claro, con la madurez, se le fueron las tonterías con la comida. empezó a educar su paladar y cultura gastronómica y así fue como fue descubriendo platos de mi madre que nunca probó de niño.

Aletría

Videoreceta
19 Abril 2016

Este plato tiene .sabores y texturas maravillosas, el crujiente de los ajetes, la suavidad de los mejillones...

Ya siendo niña me gustaba esta comida y es raro que a una niña pequeña le hicieras comer verdura y pescado en un guiso, sin ocultar los ingredientes en forma de puré, albóndigas, barritas... Pues yo me volvía loca con este plato y otros potajes de mi madre.

Era esa comida que una vez independizada siempre le pedía a mi madre que me la hiciera cuando iba a casa de mis padres, y ella encantada de que su hija todavía la necesitara y yo encantada de que su síndrome del nido vacío no se hiciera muy pesado para ella. Años más tarde pensé que tenía que recopilar las recetas familiares y esta fue la primera con la que me atreví.

A base de pico y pala, conseguí que mi hermano (un tikis mikis de cuidado con la comida) se volviera loco con este plato, como si lo hubiera descubierto por primera vez a los 40. Ya no se acordaba de cómo cuando éramos niños mi madre le tenía que hacer otra comida porque él no comía aletría (que asco... verduras y pescado todo junto...). Pero claro, con la madurez, se le fueron las tonterías con la comida. empezó a educar su paladar y cultura gastronómica y así fue como fue descubriendo platos de mi madre que nunca probó de niño.