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Mejillones con tomate y fritada

Pescados y mariscos
Entrantes, Plato único, Segundo plato
Tradicional

Ingredientes:

Ocultar 2 personas
mejillones ( 300 gr ) mejillones 300 gr
ajo ( 1 diente ) ajo 1 diente
cebolla ( 1/2 ud ) cebolla 1/2 ud
pimiento amarillo ( 1/4 ud ) pimiento amarillo 1/4 ud
pimiento rojo ( 1/4 ud ) pimiento rojo 1/4 ud
pimiento verde ( 1/4 ud ) pimiento verde 1/4 ud
tomate natural triturado ( 150 gr ) tomate natural triturado 150 gr
vino blanco ( 100 ml ) vino blanco 100 ml
guindilla guindilla
aceite de oliva vírgen extra aceite de oliva vírgen extra
sal sal
Ocultar 4 personas
mejillones ( 600 gr )
ajo ( 2 dientes )
cebolla ( 1 ud )
pimiento amarillo ( 1/2 ud )
pimiento rojo ( 1/2 ud )
pimiento verde ( 1/2 ud )
tomate natural triturado ( 300 gr )
vino blanco ( 200 ml )
guindilla
aceite de oliva vírgen extra
sal
Ocultar 6 personas
mejillones ( 900 gr )
ajo ( 3 dientes )
cebolla ( 1 y 1/2 ud )
pimiento amarillo ( 1 ud )
pimiento rojo ( 1 ud )
pimiento verde ( 1 ud )
tomate natural triturado ( 450 gr )
vino blanco ( 300 ml )
guindilla
aceite de oliva vírgen extra
sal

Descripción

Una manera deliciosa para consumir estos vistosos moluscos es en esta receta de mejillones con tomate y fritada. Acompaña los mejillones con un rico sofrito y te asegurarás de que no quede ni uno en el plato en tiempo récord.

Paso 1:

Si adquieres mejillones frescos, límpialos cuidadosamente debajo del grifo y raspa las barbas de la concha con ayuda de un cuchillo. Si quieres asegurarte de una limpieza exhaustiva, puedes utilizar un estropajo de los de metal para retirar absolutamente todas las impurezas que haya acumulado el caparazón. Si quieres ahorrarte este paso, cómpralos ya limpios, frescos o congelados de calidad.

Paso 2:

Cubre el fondo de una olla con agua, coloca los mejillones (el agua no debe cubrirlos) y lleva a ebullición. Con el vapor de agua que se genere los mejillones se abrirán. Cuando esto ocurra, retíralos de la cazuela. Cuando puedas manipularlos, separa la parte carnosa (es decir, el molusco propiamente dicho) de la cáscara. Reserva los mejillones.

Paso 3:

Pela y pica los ajos y la cebolla en una fina brunoise, es decir, en daditos diminutos. Lava y seca los pimientos. Ábrelos y retira las semillas y los tallos. Colócalos sobre la tabla de cocinar con la piel hacia abajo y córtalos en cuadraditos medianos. Corta un trocito de guindilla al gusto. Si no sientes mucha predilección por el picante, procura que el trozo sea pequeño y que no lleve ninguna semilla.

Paso 4:

Echa un chorro de aceite de oliva en una cazuela, ponla al fuego y espera a que se caliente. Echa los ajos y la guindilla y espera a que se doren. Agrega entonces la cebolla y, tras un par de minutos, añade también el pimiento. Rehoga a fuego medio hasta que esté el sofrito hecho. En este momento puedes retirar el trozo de guindilla, si no quieres encontrártelo luego en un bocado con sorpresa.

Paso 5:

Vierte el vino blanco y espera hasta que el alcohol se evapore, removiendo durante aproximadamente dos minutos. Añade el tomate natural triturado y deja cocer hasta que reduzca y se integre con los demás ingredientes. Es el momento de poner a punto de sal, añadir los mejillones y retirar del fuego.

Presentación:

Sirve tus mejillones con tomate y fritada recién hechos y disfrútalos antes de que se enfríen. Un poco de perejil fresco picado espolvoreado por encima le dará un toque de frescor y color que redondeará tu plato.

Sugerencia:

Para preparar unos mejillones con tomate y fritada absolutamente frescos y sabrosos ten siempre a mano en tu congelador una bolsa de mejillón de Chile cocido con concha de DIA. ¡Te ahorrarás cocerlos!

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