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Knishes judíos de patata y cebolla
Paso a paso
26 Noviembre 2013
Huevos y patatas, Panes y masas
Aperitivos y tapas, Entrantes
Internacional
Muy fácil
41-50
151-300
Knishes judíos de patata y cebolla
Ingredientes:
Ocultar 2 personas
patatas (500 gr.)
leche (40 ml.)
agua (40 ml.)
mantequilla (20 gr.)
cebolla (1 ud.)
aceite de oliva (1 cucharada)
sal (al gusto)
pimienta negra (al gusto)
azúcar (1 cucharilla)
masa de hojaldre (1 lámina)
semillas de sésamo (un puñado)
huevos (1 ud.)
Ocultar 4 personas
patatas (1 kg.)
leche (80 ml.)
agua (80 ml.)
mantequilla (40 gr.)
cebolla (2 uds.)
aceite de oliva (2 cucharadas)
sal (al gusto)
pimienta negra (al gusto)
azúcar (1 cucharada)
masa de hojaldre (2 láminas)
semillas de sésamo (un puñado)
huevos (1 ud.)
Ocultar 6 personas
patatas (1.500 gr.)
leche (120 ml.)
agua (120 ml.)
mantequilla (60 gr.)
cebolla (3 uds.)
aceite de oliva (3 cucharadas)
sal (al gusto)
pimienta negra (al gusto)
azúcar (2 cucharadas)
masa de hojaldre (3 láminas)
semillas de sésamo (un puñado)
huevos (1 ud.)
Descripción

Knishes, khish o knysh o por qué no llamarle simplemente ‘el bocata judío’. Fue en el año 1900 cuando los inmigrantes judíos procedentes de Europa del Este viajaron a Norte América con la receta de este delicioso bocado entre su bagaje. El nombre, quizá un poco extraño de pronunciar para nosotros, viene del ruso y significa literalmente ‘bola de masa’. 

Paso 1:

En primer lugar tienes que preparar el puré. Para ello, calienta el agua en una olla hasta llevarla a ebullición, añade un poco de sal, baja el fuego y añade, con cuidado, las patatas bien lavadas. Deja cocer entre 20 y 40 minutos. Para hacer puré, cuanto más arenosa sea la patata, mejor resultado dará… así que intenta evitar la patata nueva. ¿Cómo saber si están listas? Pínchalas con un cuchillo y si ves que se clava bien, significa que ya están tiernitas ¡por lo que ya están listas!. Entonces déjalas enfriar, luego pélalas y aplástalas con un tenedor. Haz la patata más fina con la ayuda de un pasa puré. Cuando veas que la patata está bien aplastada añádele la leche, la mantequilla, así como la sal y pimienta –al gusto-.

Paso 2: 

Pica las cebollas y rehógalas con una gotita de aceite hasta que veas que la cebolla coge un color transparente. Entonces es el momento de añadirle un poco de sal, pimienta y azúcar. Asimismo, ve incorporando el puré que previamente has elaborado. 

Paso 3:

Coge la masa de hojaldre (si está congelada sácala media hora antes de trabajar con ella) y estirarla con ayuda de un rodillo siempre manteniendo la forma rectangular con la que te has encontrado la masa. 

Paso 4:

Con el hojaldre estirado es el momento de distribuir el puré a lo largo de la masa (si tienes una manga pastelera es una buena ayuda para que el puré se extienda uniformemente). Luego, enrolla la masa como si fuera un cilindro con mucho cuidado de que no se nos desparrame el contenido. Corta la masa en varios trozos más o menos iguales (salen unos cuatro por plancha), cierra los extremos de cada trocito aplastando la masa de hojaldre, quedarán con forma de paquetito. 

Paso 5: 

Para formar los knishes, colócalos de forma vertical y húndeles con el dedo el centro para darles forma. Es el momento de meterlos en el horno, precalentado a 180°. 

Pon papel de horno en la bandeja y coloca los bollitos con unos centímetros de distancia para que no se peguen entre sí. Bate un huevo y utiliza un pincel o simplemente una espátula –incluso el dedo- para pintar los knishes por encima. Luego espolvorea cada bocado con semillitas de sésamo. 

Hornea hasta que veas que cogen un color dorado. ¡Es el momento de sacarlos, enfriarlos y ponerlos en la mesa para comenzar a disfrutarlos! 

Consejo:

No utilices rellenos con demasiada materia grasa, ya que el hojaldre lo lleva en sus ingredientes. Ésta es la receta tradicional, pero si os apetecen otros sabores, no dudéis en sustituir el relleno por carne picada, chucrut, queso… ¡delicioso!