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Mi primer día en los fogones

Aportación
6 Mayo 2014
Rafael Hidalgo
Rafael Hidalgo
"Creatividad e inspiración"
Aperitivo tras aperitivo se van perfilando hasta 15 formas variopintas de ellos, que seguidamente las doncellas y camareros viajan con los mismos hasta las dos centenas de comensales.

 

 MI PRIMER DÍA ENTRE FOGONES.

 

 

Recientemente he tenido la gran suerte de trabajar por primera vez en cocina profesional,  en una finca preparando el ágape para una boda de 202 invitados. Realmente quedé impresionado del despliegue de medios e ingenio para poder atender a tanta gente y a todos a la vez, sirviendo la comida “emplatada” y llegando ésta  a cada comensal en su punto óptimo.  Hago la distinción de emplatada porque es mucho más difícil conseguir, lo antes hablado, por este método, que si se hace directamente desde bandejas y pinceando o también en la versión llamada buffet en la que el comensal va retirando la comida desde un mostrador.

Desde las 10 de la mañana que se entra es un estrés o actividad continua la que se tiene en la cocina, tan solo 6 personas para preparar el emplatado y los últimos toques de la comida que ya viene preelaborada desde la nave central.

Aperitivo tras aperitivo se van perfilando  hasta 15 formas variopintas de ellos, que seguidamente las doncellas y camareros viajan con los mismos hasta las dos centenas de comensales a incitarles su disfrute.

Esto al parecer es lo más fácil ya que a continuación entran en juego los primeros y segundos platos que tienen que ir calientes y en su temperatura ideal, aquí entra en escena la perfecta sincronía en la que se mueven los camareros y doncellas aunados y dirigidos por el Jefe de cocina y sus ayudantes, ya que los platos, uno tras otro, los 202, van siendo montados en poco más de 5 minutos que dura este acto y de seguido otra vez, el equipo de cocina, a funcionar como engranajes de una locomotora y preparar el segundo  ya que en 30 minutos estarán de nuevo fusionándose con el equipo de servidumbre para poder arribarlo a las mesas.

 

Llegando al final el último y gran plato que suele ser un delicioso y vistoso postre, ya que como he podido comprobar hoy día la tarta nupcial es un símbolo nostálgico y con decoro se saca una torre a modo de armazón, e imitando a las torres de tarta nupcial, para sostener una pequeña tarta de 8 porciones, a la cual los afortunados novios blandiendo el sable juntos le dan un corte y ahí se termina el estrellato de la desapareciente tarta nupcial y que pocas veces alguien pide una porción de esta gran estrella en decadencia.

Un saludo a todas/os.

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