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María Marte. Historia de un sueño.

Aportación
11 Junio 2015
Jesús India
Jesús India Díaz
"Mi sueño es la cocina"
A María no le frenan sus sueños, es una persona luchadora, apasionada, sensible, constante y enamorada de su trabajo.

María Marte es una de esas personas que nada más conocerla, transmite algo especial. Sin saber muy bien si sería por llegar ya con una idea preconcebida sobre ella, o por su expresividad, llegar a la última Masterclass de esta beca Demos la vuelta al día, y encontrarla ante nosotros, fue uno de esos momentos en los que ves a alguien y tras esa mirada encuentras una historia de lucha, de persecución de sueños, de trabajo, de constancia, y ante todo, una mirada de alquien que no se rinde ante nada.

La historia de María nos da la razón en todo lo que podemos pensar de ella. Esta dominicana de nacimiento, y afincada en España desde hace 12 años, comenzó lavando platos en el restaurante que en estos momentos cuenta con el privilegio de tenerla como Jefe de cocina: el Club Allard, restaurante en el que empezó junto al Chef Diego Guerrero, y en el que paso a paso y de la mano de este, llegó a lo más alto de esta cocina. Y además no lo ha hecho de cualquier manera, ya que ha conseguido mantener las dos estrellas Michelin que en su día se consiguieron, y que, como algunos dicen, estas no sólo hay que mantenerlas, hay que ganárselas cada año.

Y como reciente punto a tener en cuenta de su carrera, decir que este mismo lunes 8 de junio ha recibido el Premio Nacional de Gastronomía al mejor jefe de cocina, lo que la posiciona como un referente gastronómico de nuestro país para el resto de la historia.

Así pues, conociendo todo esto de María, tocaba comenzar esta clase tan especial, y lo hacía hablándonos por encima de sus inicios, pero ante todo lo hacía hablando de sus máximas en la cocina y de cómo es ella: una persona trabajadora, constante y enamorada de su oficio, a la que nada frenan sus sueños, y a la que no asusta el tener que trabajar durante jornadas interminables si todo termina con lo que, según pudimos extraer de sus palabras, para ella es lo más grande de este sector: cuando alguien te da las gracias por haberle hecho disfrutar comiendo.

Y como no, llegaba lo mejor, tocaba ponernos a cocinar, y para ello, como no podía ser de otra manera por parte de una cocinera tan arraigada a su historia, los platos que íbamos a realizar eran tres elaboraciones que, o bien marcaban momentos históricos, o bien marcaban el inicio o lo más reciente de esta historia. Así, los platos que elaboramos fueron:

  • Cupcake de trufa y codorniz: Se trata de su más reciente creación en “el Club Allard”. Este bonito y sabroso cupcake salado, es un juego de sabores intensos para el paladar. Y es que, como dice su Chef creadora, al cliente hay que darle un producto que realmente sepa a lo que le estás vendiendo, y podemos certificar con esta creación, que esta teoría la pone al servicio de cada cliente que tiene el privilegio de sentarse en una de sus mesas.
  • Ensalada templada de bogavante con guacamole de mango: Este es el primer plato creado por María Marte como Jefe de cocina en el Club Allard. Es una creación que reúne a la perfección los nuevos mestizajes que ella aplica a las creaciones más clásicas, y que de alguna manera definen su cocina.
  • Flor de Hibiscus con Pisco Sour: Y llegado el postre, un plato que como la propia María Marte dijo, es una creación que ha dado la vuelta al mundo, creando casi de alguna manera su documento de identidad ante los fogones. Se trata de un original trampantojo que aúna sabores muy logrados y que hacen las delicias del paladar de todo aquel que lo prueba.

Como resumen de estas tres elaboraciones, y como una percepción personal de todas las conversaciones llevadas a cabo con María, quedaron muy claros algunos aspectos que podrían definir su personalidad y su cocina, como son el máximo respeto al cliente, la preocupación por tener una coherencia total entre su carta y sus sabores, y sobre todo porque el trabajo sea lo que mueva esta perfecta máquina que supone hacer las maravillas de los paladares de todos aquellos que pasan por su templo, el Club Allard.

Y para terminar la clase, no lo pudo hacer de mejor forma que diciendo unas emocionantes palabras donde nos animó a luchar por nuestros sueños, a trabajar por ser felices y hacer lo que nos gusta, pero sobre todo a animarnos a que nunca es tarde para que, como ella hizo en su momento, le Demos la vuelta al día. Sin duda, no podía haber mejor manera de acabar nuestras clases.

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