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El chocolate y la química del amor

Aportación
11 Abril 2014
Laura Perezábad
Laura Perezábad
"En busca del menú más saludable"
Hablar de pastelería es hablar de ¡chocolate! Por nuestras MasterclassDEMOS pasará Alejandro Montes, creador de Mamá Framboise. El chocolate tiene reputación como alimento afrodisíaco y capaz de generarnos placer. Cuando nos enamoramos la química del cerebro se pone en marcha, vivimos toda una cascada de activación del sistema nervioso y hormonal: neurotransmisores como la dopamina, norepinefrina y serotonina; ácidos, olores... Pero, ¿qué compuestos son los responsables de que el chocolate participe en la química del amor?

 

Os escribo a dos días de nuestro sexto encuentro con las MasterclassDEMOS. Hace unas horas que el equipo de Demos la Vuelta al Día nos ha comunicado que vamos a tener un domingo muy dulce. Toca Masterclass con el chef Alejandro Montes, al frente de la pastelería madrileña Mamá Framboise. Si vivís en Madrid o visitáis la capital y aún no habéis ido, no dejéis pasar sus tartaletas, su pain of chocolat, sus macarons… ¡son espectaculares! Sin olvidar el ambientazo de gente disfrutando que se respira allí siempre.  Yo he estado dos veces desde que vivo en Madrid y me declaro fan de su croissant de frambuesa, ¿nos dará la receta  Alejandro el domingo? Maaadre mía, de verdad que es imposible describir lo bueno que está.

 

Al abrir el correo de hoy con el programa y leer “El Universo Dulce”,¿qué ha sido lo primero que me ha venido a la cabeza? ¡Chocolate! Fácil, ¿verdad? Es uno de los ingredientes estrella en pastelería. Reconozco que no soy muy seguidora del dulce (más del salado, como se suele decir) pero en los últimos años le estoy dando la vuelta a esto (nunca mejor dicho) y cambio el bocadillo de jamón por el de chocolate (o me quedo con el de jamón pero ¡cambio el tomate por mermelada de arándanos!). Creo que el origen es que a mi madre se le da fatal la repostería y en mi casa nunca fueron habituales los bizcochos, las tartas, ni los postres dulces (¡salvo el arroz con leche!). Ahora no espero el bizcocho de mi madre y soy yo la que me meto en la cocina…

 

Como el domingo vamos a hablar de cocina, recordad que podréis seguirnos y conocer los trucos y las creaciones de Alejandro entrando en #masterclassDEMOS (Facebook y Twitter), hoy quiero indagar con vosotros en la química del chocolate. Va a ser ella la que nos responda a cuestiones que nos suelen rondar por la cabeza: ¿Es el chocolate afrodisiaco? ¿Cómo podemos explicar el placer y bienestar que sentimos tras comerlo?

Poco después de ingerir chocolate, parece que experimentamos una activación y sensación placentera en nuestro cuerpo. El compuesto químico al que podríamos atribuir estos efectos es la teobromina, llamada así por el árbol que da el cacao, Teobroma cacao, donde “teobroma” significa alimento de dioses. La teobromina es un estimulante que pertenece a la misma familia que la cafeína. Es además un vasodilatador, reduce la presión arterial y puede estimular ligeramente el miocardio. Las supuestas propiedades afrodisíacas del chocolate podrían relacionarse con este efecto, aunque hay estudios que también atribuyen esta capacidad de “acelerar” nuestro corazón a otros compuestos.

 

Otro alcaloide presente en el chocolate y que refuerza la sensación de bienestar liberando neurotransmisores (dopamina y norepinefrina, los de la química del cerebro si recordáis) es la feniletilamina. Este compuesto químico lo produce de forma natural el cerebro, su liberación con las emociones del enamoramiento hace que participe en la química del amor. La feniletilamina se encuentra en el chocolate en concentraciones relativamente altas pero lo cierto es que la molécula presente en el chocolate, cuando la ingerimos por vía oral. es enseguida degradada por una enzima, la monoamina oxidasa (MAO), por lo que no llegan al cerebro cantidades significativas.

 

Lo que yo veo más claro es el disfrute que nos produce en la propia boca, en los auténticos amantes del chocolate seguro que se desencadenan sensaciones y modificaciones fisiológicas similares a las del enamoramiento. De esta forma creo que el chocolate activa la propia liberación natural por el cerebro de feniletilamina, y ésta sí que es la responsable de la química del amor, no la ingerida directamente con el chocolate ya que la mayoría es degradada antes de tener la posibilidad de actuar.

 

Tema complejo como veis, pensaba que iba a poder aclarar quién es el verdadero culpable del enamoramiento cuando nos regalan una caja de bombones. Y no me queda más remedio que deciros lo de siempre, que en el amor no hay nada escrito...

 

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