Newsletters
SUSCRÍBETE A LA NEWSLETTER
Entrar

Dando la vuelta a la vida, dando la vuelta al día

Aportación
11 Febrero 2014
Jesús Muñoz
Jesús Muñoz
"De cocinillas a cocinero"
¿Quién no se ha encontrado perdido alguna vez? Hace no tanto tiempo, yo me encontraba así. Siempre es complicado cuándo nos sacan de nuestra rutina, cuándo por el motivo que sea se nos rompe esa barrera de confort que todos intentamos establecer, pero que también, en muchas ocasiones, es gratificante romper.

Nunca habéis tenido esa sensación de no quererte levantarte de la cama, y no me refiero después de un día de juerga o en domingo, que siempre gusta apurar al máximo las horas de cama. Hablo de esos días en los que no te apetece empezar la mañana, en los que no sabes que hacer, en los que no te gusta nada lo que te depara el resto del día. ¿Quién no se ha encontrado perdido alguna vez?

Hace no tanto tiempo, yo me encontraba así. Siempre es complicado cuándo nos sacan de nuestra rutina, cuándo por el motivo que sea se nos rompe esa barrera de confort que todos intentamos establecer, pero que también, en muchas ocasiones, es gratificante romper.

La mía quebró hace poco, pero por mucho que se tuerzan las cosas, por mucho que la vida cambie nunca se me han quitado las ganas de cocinar. Llegar cansado de trabajar o cansado de no hacer nada , triste o alegre y saber que ese rincón de la casa que es mi cocina me saca de todo, saber que por muy lenta que vaya mi cabeza ella sigue cocinando. No diré que es mi refugio de soledad, porque entre las muchas cosas que hacen especial a la cocina es compartir, cocinar pensando en quien te acompaña, cocinar pensando en hacer feliz a los demás.

¿Sabéis?, ahora me levanto cantando y aunque nada ha cambiado todavía, todo es distinto. Es el principio de esta historia que comienza una mañana de café y Twitter, como suelen empezar casi todas las mías. Lees algo que llama tu atención, y decides probar. Te enfrentas a cosas distintas, y apenas un mes después te encuentras escribiendo estas líneas. 

Ni siquiera me he presentado, ya habrá tiempo, pero ya sabéis lo que siento y lo que quiero conseguir, y eso es saber mucho de una persona, oigan. Sabéis que una vez caí y que me estoy intentando levantar, que quiero alcanzar un sueño que hace no mucho me parecía imposible y hacer de mi pasión, mi oficio.

Sólo tenemos el hoy, sólo tememos el día en el que estamos y sólo podemos cambiar nuestra vida si cada mañana somos capaces de enfrentarnos a lo que viene y dar la vuelta al día.

Bienvenidos, puede que haya llegado mi hora. ¿Me acompañas?

0 comentarios