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Congela, ahúma y ahorra en Navidad

Trucos
5 Diciembre 2018
Los precios de los productos frescos más tradicionales de estas fechas... se disparan por Navidad como los tapones de las botellas de cava que descorcharemos para brindar. Pero no renuncies a ellos... si quieres ahorrar: ¡compra ahora, y congela, y compra fresco y ahúma tú mismo!

Para ahorrar en Navidad... no es necesario dejar a nuestros seres queridos sin regalos, ni comer unas pechugas de pollo a la plancha el día de Navidad. No es necesario renunciar a los regalos, ni a los caprichos, ni al árbol, ni al marisco... Basta con seguir unos pequeños trucos para que la cuesta de enero después de los gastos navideños sea un poco más llevadera. Congela, ahúma y ahorra en Navidad.

La norma número uno es ser consciente de que si compras cabrito o un besugo fresco en la mañana del día 24... lo más probable es que pagues el doble, o incluso más que si los hubieras comprado 15 o 20 días antes.

Las ofertas del Black Friday y el Cibermonday nos ayudan a ahorrar algo en los regalos de Papa Noel, y las rebajas que algunos comercios adelantan, ayudan a los Reyes Magos a aligerar sus gastos. De la misma forma, adelantar las compras en los productos de alimentación, nos ayudará a ahorrar.

Claro que... adelantar la compra y congelar... también tiene sus normas y trucos para que, llegada la fecha señalada: Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año nuevo o Reyes... tu comida sea un éxito. Sigue estos sencillos consejos:

1. Antes de comprar, ¿qué congelar y qué no?

No todos los alimentos se pueden congelar. Por supuesto, una carne, un pescado, un marisco o un ave... se pueden congelar sin ningún tipo de problema. Pero ni se te ocurra meter en el congelador frutas y verduras frescas, ni ensalada, ni patatas...  Afortunadamente, se trata de productos que tampoco merece la pena comprar por adelantado.

2. Haz hueco en el congelador

Para que un congelador doméstico trabaje como es debido... lo ideal es que esté limpio, que no esté lleno de hielo y que no lo tengas al 120% de su capacidad. De modo que... aprovecha una temporada antes de que se acercan estas fechas, por ejemplo en noviembre, para limpiar el congelador y vaciarlo todo lo que puedas. Así, cuando metas tus compras navideñas, el congelador estará a pleno rendimiento.

3. Congela inmediatamente tras la compra

Lo primero que hay que hacer es congelar los productos inmediatamente después de haberlos comprado... no vaya a ocurrir que los tengas varios días rodando por la nevera antes de meterlos en el congelador.

4. Congela los alimentos listos para cocinar

A la hora de congelar un alimento: ya sea un pescado, una carne o un ave... lo tenemos que hacer de tal forma que a la hora de descongelarlo, no tengamos más que cocinarlo. Es decir, perfectamente limpio. Es decir, trata el ingrediente igual que si fueras a cocinarlo en el momento, límpialo perfectamente.

5. Empaqueta bien los alimentos

Es muy importante no congelar los alimentos ‘de cualquier forma’. Lo ideal es envolver los alimentos en papel absorbente de cocina (y si se trata de un pescado, poner papel de cocina incluso en sus interior, una vez limpio de vísceras) y después envolverlo perfectamente en plástico.

5. Rapidez

La ultracongelación es la forma en la que la industria congela los alimentos... a temperaturas bajísimas, los alimentos se congelan en cuestión de minutos. Cuanto más rápido sea el proceso de congelación, mejor será el resultado. Por desgracia, nuestras neveras no tienen tanta potencia ni permiten tanta rapidez. No obstante, hay congeladores caseros que tienen una opción de bajar la temperatura varios grados durante unas horas para facilitar la congelación... si es tu caso, ¡aprovéchalo!. Y si no, recuerda no abrir la puerta del congelador innecesariamente durante el proceso.

6. Descongela correctamente

Tan importante es la forma de congelar un alimento... como la forma en la que descongeles. Ya puedes comprar un besugo extraordinario, que si empleas el microondas para ‘acelerar’ el proceso de descongelación... lo más probable es que lo eches a perder. Descongela siempre en frío y con tiempo. Es decir, saca tus alimentos del congelador como mínimo 24 horas antes de que los vayas a cocinar y pásalos a la nevera. Deja que se descongelen lentamente, sobre una rejilla, para que los líquidos de descongelación, no estén en ningún momento en contacto con el pescado, marisco o carne.

Otra forma de ahorrar, ahúma en casa tus alimentos

Desde siempre, el hombre ha cocinado sobre fuego de madera para dar a los alimentos un delicioso sabor a humo. Hoy en día ahumar es una técnica de cocina relativamente sencilla y de resultados sorprendentes. Se puede ahumar en caliente, cocinando al mismo tiempo los alimentos; pero también se puede ahumar en frío… una técnica muy práctica para ahumar, por ejemplo, el salmón. Y esta es una idea fantástica para estas Navidades: compra tiempo antes un lomo entero de salmón y ahúmalo en casa.

Cómo ahumar salmón con ahumador:

Para un lomo de salmón, con su piel, de un 1 kg., mezcla en un bol 100gr de sal y otros tantos de azúcar. Cubre el lomo del salmón, por la parte de la carne con esta mezcla y déjalo curar en dentro de la nevera durante una hora y media

Lava el salmón para retirarle toda la sal y azúcar, sécalo bien y coloca el salmón en el ahumador. Hoy en día existen ahumadores cada vez más económicos y accesibles. Sigue las indicaciones de tu aparato y usa serrín de nogal o roble para generar el humo, que le den un buen sabor.

Cómo ahumar salmón, sin ahumador:

Ahora bien, si no tienes ahumador… ¡no hay problema!. Existe otro método, y es usar sal ahumada, que se encuentra fácilmente. Coloca en una fuente o tartera en la que quepa bien el lomo de salmón una capa de sal ahumada. Coloca después el salmón y cubre con más sal. Debe quedar perfectamente cubierto. Aprieta bien la sal y coloca algo de peso encima, como un brick de leche o un paquete de legumbres. Cierra o cubre con plástico film y lleva a la nevera, donde deberá estar 48 horas.

 

Pasado ese tiempo, saca el salmón y lávalo bajo el chorro de agua fría. Sécalo bien, envuélvelo en plástico film y llévalo de nuevo a la nevera, otras 48 horas. Pasado este tiempo, ya esta listo para que lo vayas loncheando.

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