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Ahorrar en Navidad: compra ahora y congela

Trucos
8 Diciembre 2017
Los precios de los productos frescos más tradicionales de estas fechas... se disparan por Navidad como los tapones de las botellas de cava que descorcharemos para brindar. Pero no renuncies a ellos... si quieres ahorrar, ¡compra ahora, y congela!

Para ahorrar en Navidad... no es necesario dejar a nuestros seres queridos sin regalos, ni comer unas pechugas de pollo a la plancha el día de Navidad. No es necesario renunciar a los regalos, ni a los caprichos, ni al árbol, ni al marisco... Basta con seguir unos pequeños trucos para que la cuesta de enero después de los gastos navideños sea un poco más llevadera. Ahorrar en Navidad: compra ahora y congela.

La norma número uno es ser consciente de que si compras cabrito o un besugo fresco en la mañana del día 24... lo más probable es que pagues el doble, o incluso más que si los hubieras comprado 15 o 20 días antes.

Las ofertas del Black Friday y el Cibermonday nos ayudan a ahorrar algo en los regalos de Papa Noel, y las rebajas que algunos comercios adelantan, ayudan a los Reyes Magos a aligerar sus gastos. De la misma forma, adelantar las compras en los productos de alimentación, nos ayudará a ahorrar.

Claro que... adelantar la compra y congelar... también tiene sus normas y trucos para que, llegada la fecha señalada: Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año nuevo o Reyes... tu comida sea un éxito. Sigue estos sencillos consejos:

Qué congelar y qué no

No todos los alimentos se pueden congelar. Por supuesto, una carne, un pescado, un marisco o un ave... se pueden congelar sin ningún tipo de problema. Pero ni se te ocurra meter en el congelador frutas y verduras frescas, ni ensalada, ni patatas...  Afortunadamente, se trata de productos que tampoco merece la pena comprar por adelantado.

Haz hueco

Para que un congelador doméstico trabaje como es debido... lo ideal es que esté limpio, que no esté lleno de hielo y que no lo tengas al 120% de su capacidad. De modo que... aprovecha una temporada antes de que se acercan estas fechas, por ejemplo en noviembre, para limpiar el congelador y vaciarlo todo lo que puedas. Así, cuando metas tus compras navideñas, el congelador estará a pleno rendimiento.

Inmediatez

Lo primero que hay que hacer es congelar los productos inmediatamente después de haberlos comprado... no vaya a ocurrir que los tengas varios días rodando por la nevera antes de meterlos en el congelador.

 

Listo para cocinar

A la hora de congelar un alimento: ya sea un pescado, una carne o un ave... lo tenemos que hacer de tal forma que a la hora de descongelarlo, no tengamos más que cocinarlo. Es decir, perfectamente limpio. Es decir, trata el ingrediente igual que si fueras a cocinarlo en el momento, límpialo perfectamente.

Empaquetado

Es muy importante no congelar los alimentos ‘de cualquier forma’. Lo ideal es envolver los alimentos en papel absorbente de cocina (y si se trata de un pescado, poner papel de cocina incluso en sus interior, una vez limpio de vísceras) y después envolverlo perfectamente en plástico.

Rapidez

La ultracongelación es la forma en la que la industria congela los alimentos... a temperaturas bajísimas, los alimentos se congelan en cuestión de minutos. Cuanto más rápido sea el proceso de congelación, mejor será el resultado. Por desgracia, nuestras neveras no tienen tanta potencia ni permiten tanta rapidez. No obstante, hay congeladores caseros que tienen una opción de bajar la temperatura varios grados durante unas horas para facilitar la congelación... si es tu caso, ¡aprovéchalo!. Y si no, recuerda no abrir la puerta del congelador innecesariamente durante el proceso.

Cómo descongelar

Tan importante es la forma de congelar un alimento... como la forma en la que descongeles. Ya puedes comprar un besugo extraordinario, que si empleas el microondas para ‘acelerar’ el proceso de descongelación... lo más probable es que lo eches a perder. Descongela siempre en frío y con tiempo. Es decir, saca tus alimentos del congelador como mínimo 24 horas antes de que los vayas a cocinar y pásalos a la nevera. Deja que se descongelen lentamente, sobre una rejilla, para que los líquidos de descongelación, no estén en ningún momento en contacto con el pescado, marisco o carne.

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