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Consejos para elegir la fruta

Truco
27 Julio 2015
Ni verde, ni pasada, ni fuera de su temporada. Sigue nuestros consejos para comprar y elegir bien la fruta y tu bolsillo y paladar lo agradecerán

Comprar fruta parece una tarea sencilla, ¿verdad?... pues no lo es tanto y en algunos casos puede provocar más de un quebradero de cabeza al sufrido consumidor.

Comprar el típico aguacate de cemento armado que más parece un proyectil que una fruta; el melón con sabor a pepino; la mandarina de tipo securrio con pellejo y sin pulpa; la fresa mágica de fabuloso aspecto y con sabor a… ¡la nada!. ¿De verdad nunca has pasado esto?.

En general, a la hora de comprar fruta se debe analizar un poco su color, su textura, su olor… que nos darán pistas sobre su punto de maduración. Hay que saber en qué punto se debe comprar cada fruta, para no comprarla demasiado verde… pero tampoco demasiado madura, o nos arriesgaremos a tener que tirarla ya pasada y estropeada.

También es muy importante vigilar que la fruta esté bien y no tenga golpes. Asimismo, conviene conocer la estacionalidad de las frutas, para saber cuándo es el momento de comprar de cada una… porque puede parecer muy apetitoso comer cerezas en pleno invierno, pero lo más probable es que no sepan a nada y que además las paguemos a precio de oro.

Las futas de la primavera por antonomasia son las fresas. Pero también es la época de los nísperos, las cerezas, los albaricoques y ya al final, las nectarinas. En verano, es el momento de frutas jugosas como la sandía y el melón, los melocotones, las ciruelas y el final de cerezas, nectarinas y albaricoques. Con el otoño llegan los membrillos, los kiwis, las mandarinas, el mango y las uvas.. y van comenzando las granadas. Ya en invierno, llegan las naranjas, las peras, los kiwis y la piña.

¿Cómo elegir cada una de las frutas?

En el caso de la piña… ni la dureza ni el color, lo que hay que hacer es tirar de una de sus hojas del centro salga con facilidad con tal solo tirar un poco y salga más bien blanquita y no de color pardo. Esto significará que estará en su punto de maduración, ni muy verde y ácida ni pasada.

Receta de lomo de cerdo a la piña

Receta de ensalada de pollo con frutas

Receta de ensalada de fruta con gelatina

Las fresas deben ser bien rojitas y estar muy enteritas, sin golpes ni magulladuras, dado que son muy delicadas. ¡Ah! y siempre en temporada, cuando serán dulces y llenas de sabor. Hoy en día ya es posible encontrarlas durante todo el año, pero no sabrán a nada.

Receta de mousse de chocolate y fresas

Receta de fresas marinadas

Respecto a las  naranjas y mandarinas… olvídate de su color y brillo (de hecho el brillo de estas frutas se lo suelen dar de forma artificial con un baño de glicerina), lo que importa es que cada pieza tenga un buen peso, lo que indicará que está bien cargada de pulpa y zumo.

Ensalada de bacalao con naranja

Macedonia con canela y frutos rojos al vino dulce

Ensalada de escarola con naranja, piñones y almendras

En el caso de la granada… cuanto más fea por fuera y peor aspecto tenga… más roja y dulce será por dentro. Las manzanas y las peras, en general, a simple vista se ve si están bien y maduritas. Los plátanos no deben estar demasiado verdes, las manchas no son necesariamente malas pero sí los golpes y es muy normal que tenga pintitas. Las uvas, da igual su tamaño o su color, pero deben estar enteritas, sin picaduras y con aspecto seco (si tienen aspecto mojado es porque dentro del racimo hay alguna uva rota o estropeada).

Mole de pollo con granada

Ensalada verde con surimi, pera y vinagreta de mostaza

Poke hawaiano con manzana y mango

Elegir el melón… es toda una ciencia. La gente los mira, los toca, los apreta, los levanta, los lanza al aire e incluso pega la oreja a su piel… como si de una caracola que nos fuera a devolver el sonido del mar se tratara. En general, los expertos dicen que cuantas más rayas tenga, mejor, y que deben ceder ligeramente a la presión que ejercen los dedos en la zona de los picos (lo que no significa que estén blandos).

Sopa de melón con menta

Ensalada de melón con queso azul

En la sandía, debemos fijarnos que tenga un bonito color oscuro y un sonido hueco al darle suavemente con los nudillos, como si llamáramos a la puerta. De no sonar así, significaría que está, o bien verde, o bien pasada. Además, la base en la que se apoya la sandía, cuanto más amarilla, mejor.

A la hora de elegir un mango… debemos fijarnos en el color en primer lugar. Cuanto más amarillo esté, mucho mejor será. Al tacto, debe ceder ligeramente a la presión... pero no demasiado, eso significará que está en su punto de maduración, pero no pasado. Con el aguacate pasa lo mismo, no debe estar duro como la piedra. Lo ideal es que está un poco blando, pero no demasiado. Por su parte, el color, debe ser oscuro y brillante. Eso sí, una advertencia: tanto el mango como el aguacate se deben manipular con sumo cuidado. Hay que tocarlos con suavidad para comprobar su dureza… pero no apretarlos como si de una pelota se tratara, porque lo único que conseguiríamos es estropearlos y dañarlos.

Rollitos de secreto ibérico con mango

Chutney de mango

 

 

 

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