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5 consejos para evitar llorar al picar cebolla

Truco
7 Mayo 2014
Si ya te has rendido... y resignado a llorar cada vez que picas cebolla... ¡tranquilidad! aún hay esperanza. Sigue nuestros consejos y olvídate de las soluciones mágicas.

Has probado a ponerte un trozo de cáscara de cebolla en la frente, a recitar un conjuro mientras utilizas el cuchillo, a ponerte gafas de buceo, a abrir todos los grifos y ventanas de la casa, a lavar las cebollas… y nada funciona, cada vez que tienes que picar una cebolla, lloras amargamente.

En efecto, picar cebolla y llorar son… por más que nos pese, términos sinónimos.

Hasta el momento, solo ha funcionado un método: pedir a otra persona que pique la cebolla por ti… el resto de soluciones han sido inútiles. Pero… estaréis de acuerdo en que la primera solución es solo temporal: tu mujer o marido, tu compañero/a de piso, tu amigo/a, tu pareja o hermano/a, terminarán cansándose de llorar por ti, si es que accedieron la primera vez. Hay que buscar otro método.

Lo primero que hay que hacer para evitar llorar al picar cebolla es entender qué produce exactamente el lagrimeo. Esta hortaliza de la misma familia que la cebolleta, el puerro, el ajete y el cebollino es rica en aceites esenciales sufurados. Al partir la cebolla se producen roturas celulares en los tejidos de sus capas que liberan una enzima llamada alinasa que se transorma en otra molécula (propanotial) inodora pero más volátil… y ella es la responsable de la irritación ocular y del lagrimeo cuando entra en contacto con nuestras mucosas (nariz y ojos).

Esta molécula se desprende cuando se rompen las fibras de la cebolla y alcanzan un radio de acción de unos 50 o 90 centímetros aproximadamente… en el aire, porque en el agua se disuelve y desaparece.

Con esta pauta, seguro que ya vais imaginando por dónde van a ir algunos consejos útiles para evitar llorar o minimizarlo al máximo:

*Mantén tu cara lo más alejada posible de las manos… retírate lo máximo que puedas mientras picas la cebolla. Además, como las emisiones se suelen producir ‘hacia arriba’, aparta hacia adelante la tabla de cortar.

*Pica las cebollas frías… para ello, mételas unos minutos antes en el congelador o bien un rato antes de utilizarlas en la nevera. Cuanto más frías estén, menos volátil será la enzima que desprenden que nos produce la irritación.

*Evidentemente, cuanto menor sea la exposición, menor será el riesgo… para ello, lo ideal es que manejaras el cuchillo con la soltura que lo hace un profesional y, para esto, no hay otro método más que practicar, practicar y practicar. 

*Utiliza un buen cuchillo: grande y, sobre todo, muy bien afilado. Cuanto mejor sea el cuchillo, los cortes serán más limpios, es decir, el corte de las fibras será, fino, limpio y preciso y las fibras no se romperán, por lo que la volatilidad de las sustancias irritantes será muchísimo menor. Éste es, con diferencia, el factor que más evitará las lágrimas.

*Evita corrientes: de nada servirá que te aparte de la tabla de cortar, si están en medio de una corriente de aire que llevará hacia tu cara las emisiones de la cebolla por muy alejado que te encuentres.

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