Newsletters
SUSCRÍBETE A LA NEWSLETTER
Entrar

Vacaciones foodies: los peores destinos para comer

Reportaje
31 Julio 2017
Seguro que ofrecen mil y un encantos fascinantes: paisajes maravillosos, arte de valor incalculable, interesantes costumbres, playas paradisíacas... salvo la comida. Cuando la gastronomía falla... Vacaciones foodies: los 5 peores destinos para comer

Si eres un viajero curioso e incansable, de esos que son capaces de dormir en un chamizo, de pasar hambre y de sufrir todo tipo de penalidades con tal de llegar hasta este templo inexplorado, o hasta ese paisaje virgen… entonces adelante. Hay destinos en el mundo que tienen mucho que ofrecerte… aunque entre esos atractivos no esté, precisamente, la comida.

Ahora bien, si eres un auténtico foodie, que vive por y para comer bien, de esos capaces de cruzar el mundo solo por conocer la cocina de un país, o por sentarse a la mesa del restaurante de un chef al que admiras… entonces ya puedes ir descartando algunos destinos. Vacaciones foodies: los peores destinos para comer

Etiopía

Etiopía es un país fascinante que esconde el Arca de la Alianza que tanto buscó Indiana Jones y los vestigios de la Reina de Saba. Entre sus encantos se encuentran sus famosas iglesias excavadas en roca de Lalibela, los castillos portugueses de Gondar, el lago Tana, las cataratas de Tissisat, las fuentes del Nilo Azul o algunas de las tribus más aisladas del mundo exterior como los Mursi, los Galeb o los Hamer. Desde luego, un país lleno de atractivos para los viajeros más intrépidos... aunque entre ellos no se encuentra precisamente la comida.

Y nadie mejor para explicar por qué que el escritor y viajero Javier Reverte, en su libro ‘Los caminos perdidos de África’: «Comí en el restaurante del hotel Awaris un plato de kifto sobre torta de injera que me supo a rayos. Antes de dormirme me atacó una fuerte colítis desatada por el plato de kifto del mediodía. Eché mano de mi pequeño botiquín y me juré no volver a probar aquel espantoso plato tradicional del que los etíopes se sienten tan orgullosos. Vuelve a mi boca el sabor ácido del injeera que tomé en el mercado de Addis Abeba y que me desató una colitis de mil demonios. Aún hoy vuelve a mi boca el sabor ácido del injeera que tomé en el mercado de Addis Abeba y que me desató una colitis de mil demonios.»

Según explica el propio Reverte, la injeera es una «torta o especie de crep de sabor ácido y color verdoso que se utiliza como base en la mayoría de los guisos etíopes y sobre la que se extiende una salsa especiada llamada wot. No es muy recomendable para estómagos delicados». Y tiene toda la razón, aunque la gastronomía etíope pasa por ser una de las mejores del África negra, la injeera, que se coloca sobre excrementos de vaca para que fermente, no suele sentar bien a los viajeros.

Mongolia

Mongolia es un destino soñado para los amantes de los lugares vírgenes e inexplorados. Entre sus encantos, los lagos y bosques vírgenes en la zona siberiana, el desierto del Gobi, las grandes extensiones esteparias y la vida nómada. Poder recorrer estas extensiones y alojarse en las yurtas de los nómadas... no tiene precio. Aunque conviene llevar una buena carga de latas de sardinas y otros preparados... o pasarás hambre. Los nómadas mongoles comen habitualmente una especie de sopa con carne de oveja, cabra o camello. Sin aderezo alguno ni verduras ni cereales ni nada. En ocasiones, sin sal siquiera. Son nómadas y no tienen cultivos, solo la carne de su ganado y el queso que elaboran con la leche de las yeguas y las yaks.

Holanda

Si alguien pensaba que todas nuestras objeciones respecto a la gastronomía se iban a ubicar lejos de Europa... está muy equivocado. No es que en Holanda no se pueda comer bien... claro que se puede comer bien, sobre todo porque abundan los restaurantes de inspiración francesa e Indonesia. No olvidemos que Indonesia fue colonia holandesa hasta la segunda mitad del siglo XX. Pero, ¿y la gastronomía propiamente holandesa? En fin, hay poco que decir sobre ella cuando el plato nacional son las patatas fritas bañadas con salsa mayonesa. 

La comida en vuelo... en clase turista. Cualquier país, cualquier aerolínea

Da igual si el viajero viaja al mejor de los destinos foodies o al infierno para un buen comilón. Lo más probable es que comience su viaje dentro de un avión y sufriendo, por tanto, la comida a bordo. Al margen de la primera clase, en la que ya empiezan a fichar a grandes chefs para elaborar el cátering, para el que cuentan con los mejores productos y hasta carta de vinos... la clase turística es otro asunto. Y en este punto nos da exactamente igual la aerolínea. Todas tienen algo en común: sus menús no hay quien se los trague. Una ensalada lacia, un plato de pollo o pescado en salsa con un arroz o un poco de pasta apelmazados, un panecillo con un poco de mantequilla y una porción de tarta industrial con aspecto de ladrillo. Y pocas variaciones más.

Las zonas más turísticas en… cualquier sitio

Hay algo común en todos los rincones del mundo... y es que en las zonas más turísticas suelen proliferar locales destinados exclusivamente a los turistas. Bares y restaurantes con pseudo comida tradicional bastante poco parecida a la original, con paredes decoradas con todos los tópicos  de un país y a un precio astronómico. Llegados a este punto, lo mismo nos da hablar de la plaza Mayor de Madrid, en el Trastevere de Roma, frente al Taj Mahal en India o Times Square en Nueva York.

Envía tu pregunta a nuestro chef

Si tienes cualquier duda sobre la receta en cuestión puedes utilizar este formulario para realizar tu pregunta y nuestro chef te responderá encantado.

Otros usuarios ya han enviado sus preguntas, así que si lo prefieres puedes revisar directamente las respuestas de nuestro chef.