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Los 10 mandamientos para ahorrar energía en la cocina (Parte 2)

Reportaje
6 Junio 2014
Usar el horno solo cuando no lo puedas sustituir por el microondas, usar la olla a presión regular bien la temperatura del frigorífico o usar electrodomésticos triple A, son pequeños gestos que nos pueden ayudar a ahorrar en la cocina, el lugar de la casa donde más energía se consume. Sigue este decálogo, y tu factura eléctrica te lo agradecerá.

Son muchas la decisiones que podemos tomar en nuestro día a día para ahorrar energía en la cocina. Pequeños gestos que, sin embargo, tendrán un impacto importante en la factura de la luz, ...porque la cocina es el lugar de la casa donde más energía se consume. Ya hemos dado algunos consejos, como descongelar periódicamente el congelador, mantener la nevera cerrada, utilizar el lavavajillas solo cuando esté lleno, etc…Hoy completamos el decálogo con nuevos consejos.  Los 10 mandamientos para ahorrar energía en la cocina (Parte 2)

 

6. Horno… sólo en caso de vida o muerte

Bueno, quizá no hay que llegar a tanto… pero lo cierto es que este electrodoméstico es el que más energía consume en la casa. Así que, cuando se pueda y la receta lo permita sustituye el horno convencional por el microondas, que gasta entre un 50% y un 70% menos. Y cuando lo uses (porque, no nos engañemos, no hay sustituto posible para hacer un buen asado) procura aprovechar al máximo su capacidad cocinando el mayor número posible de alimentos de una vez, aprovecha su calor apagando cinco o diez minutos antes del tiempo previsto para que el calor acumulado termine de cocinar los alimentos.

7. Sartenes a medida, y olla a presión …¡sin medida!

La olla a presión es, por derecho propio, uno de los grandes inventos de la humanidad. Reduce los tiempos de cocción a la mínima expresión y ahorra energía. Sin entrar en el debate de si es capaz de igualar el resultado de un buen plato de legumbres hechas al amor del fuego lento… es indiscutible su utilidad para para cocer a gran velocidad otros alimentos, como verduras o carnes. Por otro lado, se puede reducir las pérdidas de calor en el fuego con sartenes y cazos adaptados al tamaño (o en cualquier caso, ligeramente más grandes, y nunca al contrario) y, a ser posible, de fondo grueso.

8. Con el termómetro siempre en la mano

Las temperaturas hay que ajustarlas a las necesidades de cada elemento. Para el frigorífico la temperatura ideal  es de 6°C para el refrigerador y de -18°C para el congelador. Por debajo de esto, los alimentos no estarán mejor, pero sí gastarás más. No introduzcas nunca alimentos calientes en la nevera, hazlo cuando ya estén a temperatura ambiente. 

Aunque muchos envases de productos congelados indican que se pueden cocinar directamente, es preferible descongelarlos para reducir tiempos de cocción, y si el descongelado lo haces en la nevera, así aprovecharás el frío que emiten.

Por otro lado enciende el horno en el momento adecuado, cuando tengas listo lo que vayas a cocinar. Y si la receta indica que el horno debe estar precalentado, piensa que esto solo lleva unos minutos. ¡Ah!, y ten en cuenta que poner una temperatura más elevada del horno de la que vas a necesitar, no hará que se caliente más rápido.

9. El orden de los factores sí altera el producto

En vez de cocinar y una vez hecho, apagar el fuego, ¿por qué no cambias el orden?, es decir, apaga el fuego y sigue cocinando…. Los últimos cinco minutos. Se trata de aprovechar el calor residual de las cocina. SI apagas la vitrocerámica cinco minutos antes de finalizar la cocción, la comida se hará al mismo ritmo, pero ahorrarás energía. Eso sí, cuidado, esto funciona con el horno, con la vitrocerámica, pero no las placas de inducción.

10. Electrodomésticos triple A

A lo largo de la vida útil de un electrodoméstico, el gasto en la factura eléctrica puede ser varias veces superior al precio de adquisición del mismo. Por este motivo, a la hora de comprarlos, hay que fijarse en el consumo de energía y optar por los más eficientes. Son algo más caros, pero a la larga compensa con creces la inversión. Los identificativos de eficiencia que aparecen en la pegatina de cada electrodoméstico varían entre A+, cuyo ahorro asciende a un 58%; A++, con un ahorro del 70%; y A+++, cuyo porcentaje de ahorro energético sube hasta el 76% respecto a los electrodomésticos convencionales.

En Demos la vuelta al día: Los 10 mandamientos para ahorrar energía en la cocina. Parte 1

En Demos la vuelta al día: Siete consejos para hacer bien la compra

En Demos la vuelta al día: Consumo preferente versus caducidad

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