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Las setas son para el otoño… ¡aprovéchalas!

Reportaje
16 Septiembre 2014
No son vegetales, no son animales… son, sencillamente, hongos. Con la llegada del otoño y las lluvias a nuestros bosques, comienza la temporada de las setas. ¡No te pierdas este manjar!

Aunque hay setas de primavera… el otoño es la estación por excelencia de este producto…  es en estos meses cuando encuentran lo que más les gusta: la humedad. De esta forma, si la estación llega con lluvia y no se adelantan las heladas… los bosques se convertirán en un verdadero paraíso para los amantes de los hongos. En efecto, las setas, en realidad, no son plantas, sino que forman parte del apasionante universo de los hongos. En la cocina son un verdadero tesoro: aportan aromas y sabores intensos a tierra, a humedad, a bosque…

Se puede consumir setas durante todo el año gracias a las setas de cultivo y a las variedades secas… sin embargo, cuando están en temporada, sobre todo las setas silvestres... son un verdadero regalo de los dioses. Durante estos meses, podemos conseguir setas frescas y silvestres de mayor calidad y a un precio mucho más accesible. Eso sí, su estacionalidad es corta. Así que… ¡no te duermas en los laureles!.

Hay especies comestibles… y otras que son tóxicas y muy venenosas… de forma que, si vas a coger setas al monte: precaución y coge solo las que conozcas de verdad. Solo se debe consumir aquellas setas que se conozcan bien… ante la duda, mejor desecharlas.

Más de un 90% de su composición es agua y apenas aportan calorías (unas 20kcal por cada 100 gramos). Son proteína pura. A la hora de prepararlas, requieren una cocción breve: o bien saltearlas ligeramente, o bien añadirlas a un plato al final de su preparación para que no pierdan propiedades.

Entre las setas de cultivo destaca el champiñón, la seta de cardo y la seta shiitake. Y entre las setas silvestres… estas son algunas de las más deliciosas:

Colmenilla: Su sombrero recuerda a una colmena de abejas en diminuto… Su carne es muy elástica y frágil y su sabor suave y deliado. Es otra de las setas de primavera que crece en las orillas de los ríos.

Boletus Edulis: Su sombrero presenta tonalidades marrones y su carne, también es blanca. Su olor y sabor son intensos, y recuerdan a la nuez.

Boletus Aereus: su sombrero es pardo negruzco y su carne, blanca y firme. Tienen un olor y sabor muy agradables.

Níscalo: Es un de los hongos más buscados en nuestros bosques porque son muy fácilmente reconocibles incluso a ojos no expertos, y, además, son abundantes. Su color es anaranjado, su perfume afrutado, y su sabor intenso y delicioso.

Oronja o amanita caesarea: Debe a su nombre a que era la seta preferida de los césares y emperadores romanos . Su sombrero es rojizo y su carne muy firme y amarillenta. Se puede comer cruda… apenas aliñada con un poco de aceite y sal. Aunque, por supuesto, cocinada dará un excelente resultado.

Perrechico: se trata de una de las pocas setas cuya temporada no es el otoño sino la primavera. Su carne el blanca, firme, compacta pero tierna al mismo tiepo. Su olor, muy suave, recuerda al de la harina fresca.

Rebozuelo o cantarella: de carne blanca amarillenta hacia la superficie, tiene un agradable olor afrutado y un sabor muy delicado.

Trompeta de la muerte: Su forma es como el de una trompeta o embudo hueco por dentro, con un sombrero amplio y ondulado. Su consistencia es muy fina y su color puede ir del gris ceniza al negro azulón, de ahí su nombre. Se trata de una seta muy aromática y con un sabor muy profundo, que recuerda al de la trufa.

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