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Cómo no arruinar una botella de vino

Reportaje
3 Octubre 2014
Una botella de vino puede convertir una comida una cena en un éxito o en un auténtico desastre. Presta atención a consejos para evitar que ciertas costumbres arruinen una buena botella de vino.

Si compramos un vino, lo normal es que lo bebamos al poco tiempo después, una semana a lo sumo pero, si nos lo regalan, no sabemos por qué, pero tendemos a guardarlo hasta encontrar el momento perfecto o una ocasión especial para abrir esa botella. Así funciona a veces nuestra cabeza…no encontramos una explicación más coherente. Y de esta manera en la mayoría de las ocasiones cuando abrimos ese vino que guardamos con tanto cariño para tomarlo en esa ocasión tan especial…¡vaya! No está en las mejores condiciones y nos estropea la velada. Queremos darte algunos consejos para evitar que ciertas costumbres arruinen una buena botella de vino.

  • Cuando llegamos a casa con una botella de vino lo ideal es guardarlo en un lugar adecuado para los vinos: una cava o una bodega, pero como no será el caso hay que intentar conservarlo en un lugar fresco, donde no coja olores ni reciba la luz directamente. Tenemos la mala costumbre de apilar botellas de vino sobre los muebles de la cocina y ese…no es el mejor lugar. Los corchos son porosos y el vino puede coger olores, además que las condiciones de luz y temperatura no son las idóneas.
  • Seguro que os ha pasado que tienes una cena o comida en casa y has olvidado enfriar ese blanco tan bueno que tenías pensado para la ocasión. Coges la botella e inmediatamente la metes en el congelador. Piensas: “En unos minutitos estará lista”. Esto no es muy buena idea,  sobre todo si no estás muy atento, el vino puede congelarse y hacer reventar la botella. Sabes de lo que hablo ¿verdad?
  • Volvemos a la temperatura. El que en muchas etiquetas se ponga una temperatura adecuada de consumo no es un capricho. Los blancos y espumosos necesitan más frío por tener más acidez pero el frío en los tintos tapa los aromas. Lo ideal es tomar un tinto a unos 16º y los blancos y espumosos sobre los 10º.
  • Las copas son más importantes de lo que crees. Utiliza siempre copas de cristal, cualquier otro material puede alterar las virtudes del vino. Lo mejor sería tener una copa para cada tipo de vino, pero acabaríamos con el espacio en los muebles de la cocina. No utilices copas con bocas estrechas –excepto para los espumosos-  queremos que el vino se airee y muestre todos sus aromas. Las copas para blancos son un poco más pequeñas y estrechas que las de los tintos. A la hora de lavarlas, si no quieres que el próximo vino te sepa a detergente, lávalas simplemente con agua o con un jabón suave.
  •  Nunca cojas la copa por la parte más ancha, siempre por el tallo. Somos de sangre caliente y nuestro calor corporal se traspasará al cristal y calentará el vino.
  • Te pongo en situación: Te acaban de servir una copa de vino casi hasta el borde y decides que quieres mostrar tus dotes de gran catador, agitas la copa grácilmente para que salgan sus aromas y… pones perdido a todo el que tienes alrededor. Nunca se debe llenar una copa de vino hasta el borde. El vino debe ocupar dos tercios de la copa, como mucho.
  • Como comentábamos al inicio, no guardes el vino como un trofeo. No todos los vinos tienen la misma capacidad de guarda. Dejar una botella en una estantería expuesta a la luz hará que el vino se estropee y sólo puedas quitarle el polvo.

En Demos la Vuelta al día:

Guía para comprar vino.

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