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Azúcar, ¿enemigo público?

Reportaje
9 Abril 2015
Hace unos años... el enemigo público número uno para la salud era la grasa y el colesterol. Ahora mismo, el azúcar ha ocupado su lugar como principal responsable de la obesidad y de algunas enfermedades.

La comunidad científica mundial se encuentra dividida entorno al azúcar... entre los que defienden su consumo -moderado- dentro de una dieta equilibrada como necesario para el buen funcionamiento del organismo y quienes consideran que no tiene valor nutricional alguno y sí muchos riesgos.

Lo cierto es que 35 millones de personas mueren cada año en el mundo por enfermedades como la diabetes, afecciones cardíacas o cáncer. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los países desarrollados y se calcula que en el año 2035 habrá un aumento del 55% de casos de diabetes en todo el mundo. Unas cifras lo suficientemente alarmantes, como para tomarnos muy en serio este asunto.

Enemigos del azúcar

Los detractores del azúcar sostienen que el azúcar es responsable de la actual pandemia de obesidad y el desarrollo de diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer.

Los azúcares simples son nocivos porque se absorben muy rápidamente del intestino a la sangre. Los detractores del azúcar aseguran que las calorías que aportan son vacías,  y aseguran que la glucosa que necesita el organismo se puede obtener a partir de carbohidratos complejos, que resultan mucho más saludables.

En efecto, el organismo quema rápidamente el azúcar para obtener energía... y si no hay desgaste –y no lo hay con la vida sedentaria que llevamos hoy en día- el hígado la convierte en grasa. Pero si el azúcar es mucha... el páncreas libera insulina para que este azúcar se almacene en el organismo como grasa. Si este proceso, que debería ser puntual, se extiende en el tiempo, las células dejan de responder y se desarrolla diabetes.

Además, en los últimos años se ha demostrado como algunos de estos azúcares son adictivos.

Pero algunos grupos científicos han dado un paso más. Una reciente investigación de la Universidad de Californa en San Francisco (Estados Unidos) sostiene que el azúcar debería ser controlada de la misma forma que se hace con el alcohol o el tabaco para proteger la salud pública. Esto supone, de facto, equiparar al azúcar, con una droga.

Defensores del dulce

Frente a ellos, otra parte de la comunidad científica mundial defiende el consumo del azúcar, siempre y cuando sea moderado, y mientras se limite su ingesta a través de alimentos y bebidas procesadas. Aseguran que la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardiovasculares no se desarrollan por un solo factor sino por una combinación de factores genéticos, metabólicos y de estilo de vida... en los que el azúcar representa solo una pequeña parte.

Los glúcidos son la fuente principal de energía del organismo: alimentan las células nerviosas y, por tanto, al cerebro; juegan un papel determinante en la elaboración del ADN, nuestro carnet genético... entre otros. De hecho, la mitad de la energía que necesita nuestro para funcionar debe provenir de los carbohidratos, entre los que se encuentra el azúcar.

Eso sí... cuando hablamos de azúcares sencillos, los que están presentes en una azucarillo, en los postres y refrescos... no deberían superar el 10% de la ración calórica total, lo que representa menos de 50 gramos por una  ración energética que supere las 2.000 calorías. Y eso es realmente poco.

Azúcares ocultos

El problema con el azúcar es, en definitiva, es el exceso y no su consumo en sí. El problema es que en muchas ocasiones nos resulta muy complicado saber cuándo hemos tomado suficiente azúcar, o cuándo hemos alcanzado ya la cantidad diaria recomendada. La cucharilla de azúcar del café de la mañana, los 100 gramos que hemos añadido al bizcocho, la pizca con la que hemos endulzado el yogur... pero, ¿sabes cuánta azúcar aculta ingieres a lo largo del día? Por supuesto, que un refresco, la bollería, galletas, etc, llevan azúcar. Pero nos sorprendería la cantidad de alimentos procesados que tienen azúcar: una lasaña, un bote de tomate frito, una ensalada preparada, los cereales para el desayuno, todas las salsas y aliños, el alcohol.

En Demos la vuelta al día: Diabetes, la enfermedad silenciosa relacionada con el estilo de vida

En Demos la vuelta al día: Las seis claves para una dieta cardiosaludable

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