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Acción de Gracias: historia, secretos y un pavo indultado

Reportaje
24 Noviembre 2014
El Día de Acción de Gracias es una de las celebraciones más tradicionales en los Estados Unidos. Todas las familias se reúnen entorno a una mesa, para comer el famoso pavo asado. Una idea estupenda -la de preparar un pavo relleno- que podemos adaptar a nuestros gustos y preparar en nuestras propias celebraciones.

Estados Unidos celebra esta semana su fiesta nacional, el día de Acción de Gracias, o Thanksgiving. Sin lugar a dudas, se trata de la cena más importante del año, en la que todas las familias se reúnen entorno a la mesa para comer el tradicional pavo.

El origen de esta festividad se remonta al siglo XVII, cuando los primeros colonos estadounidenses, tras recoger su primera cosecha, decidieron celebrar una fiesta para agradecer a Dios su cambio de suerte tras unos primeros meses de enormes dificultades. Sin embargo, poco a poco la fiesta fue perdiendo sus connotaciones religiosas y su sentido original. De hecho, el primer presidente en la historia de los Estados Unidos, George Washington la hizo oficial como fiesta de gratitud por el fin de la Guerra de Independencia. Hoy en día, Acción de Gracias se celebra todos los años cada cuarto jueves de noviembre y supone el pistoletazo de salida de la temporada de compras navideñas.

Se desconoce si aquellos primeros colonos prepararon pavo para agradecer sus cosechas y el fin de las dificultades. Hoy, sin embargo, el pavo relleno y asado es el principal símbolo de esta fiesta. La Federación Nacional del Pavo de Estados Unidos, ha calculado que durante esta noche, se comerán aproximadamente 46 millones de aves, que alimentarán al 88% de los estadounidenses. 

El pavo que se libra

Desde 1947, la Federación Nacional del Pavo entrega anualmente un ave al presidente de Estados Unidos en una tradición que ya dura 67 años y que ha pasado por 11 administraciones presidenciales distintas. En un principio, el regalo era para que los presidentes se lo comieran con su familia en la cena de la fiesta por excelencia del país. Sin embargo, John F. Kennedy le perdonó la vida a uno de los pavos que recibió durante su mandato y, cuando George Bush padre repitió el gesto en 1989, quedó instaurada la costumbre. 

Aún desconocemos la identidad del pavo que salvará la vida y se escapará “de un futuro de un futuro de relleno y salsa de arándano”, tal y como dijo el año pasado Barak Obama tras indultar a Popcorn, un pavo del estado de Minnesotta de 17 kilos. A la espera de la ceremonia que determinará qué pavo salva la vida, las aves despliegan las plumas de su cola y cloquean… buscando ser los elegidos.

La receta del pavo asado

La cena de acción de gracias consiste en un pavo asado, un acompañamiento que en su origen era el relleno del pavo aunque hoy en día, la mayor parte de los estadounidenses prepara de forma independiente. Además, y como guarnición, se suele servir, mazorcas de maíz, puré de patatas y salsa de arándanos.

El pavo se hornea, bien untado de manteca, durante 45 minutos por cada kilo que pese el pavo, con un máximo de tres horas de horno. Si no se hace en una bolsa de asar, se debe rociar con sus propios jugos cada 20 minutos.

Aunque lo tradicional es meter el relleno dentro del pavo, cada día es más habitual hornear el pavo con una mezcla de manzana, apio y cebolla en su interior para que le jugosidad, y hacer el acompañamiento aparte. El relleno es una mezcla bien guisada de cebolla picada, bacón, pan de maíz y caldo de pollo, aunque una alternativa más española podría ser un sofrito de jamón serrano, con cebolla, pimiento, piñones, orejones, ciruelas, tomillo, romero y, por supuesto, vino blanco o vino rancio.

 

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