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5 cócteles con historia

Reportaje
24 Agosto 2015
¿Sabías que el gin tonic lo inventaron los oficiales británicos para luchar contra la malaria en la India? ¿y que el Bloody Mary debe su nombre a la sanguinaria María Tudor? Esta es la historia de algunos de los cócteles más famosos en el mundo.

La coctelería es tan evocadora que es capaz de trasladarnos a un mundo lleno de glamour y elegancia. También un mundo lleno de intrigas, espías y gangsters. Nos traslada en el tiempo a los bares clandestinos de la Ley Seca, al salón de un hotel colonial en las indias, a la Cuba del siglo XIX o al corazón de un local de jazz. La historia de algunos cócteles se han encargado de ello... el cine y la literatura, han hecho el resto.

Mojito

El origen del mojito está en la mezcla que bebían los rudos marineros del siglo XIX para combatir el escorbuto, una enfermedad grave, producida por la falta de vitamina C, que el cuerpo humano emplea para sintetizar el colágeno. El escorbuto era una enfermedad muy habitual en los marinos... que pasaban largas temporadas en alta mar sin frutas ni verduras frescas, ya que entonces no existían medios de conservación. Para combatir el escorbuto, que en mitad del océano se convertía en una enfermedad mortal, los marineros tomaban una mezcla de alcohol barato, una especie de aguardiente con zumo de limón, que les prevenía de la enfermedad. Y como la mezcla era intragable por la mala calidad del alcohol y porque los cítricos no siempre estaban en buenas condiciones, añadían azúcar y alguna especia para dar sabor. En su origen esta bebida se llamaba ‘El Draque’, en honor al pirata inglés y comerciante de esclavos Sir Francis Drake.

Hoy en día el mojito es uno de los cócteles más clásicos que existen y su imagen e historia está íntimamente ligada a Cuba. Sin embargo, buena parte de la responsabilidad de su popularidad se la debe a Ernest Hemingway y a un local de La Habana, la Bodeguita del medio.

Aún se puede leer en la pared de la bodeguida del medio ‘Mi mojito en la Bodeguita... mi daiquiri en el Floridita’, frase que escribió el mismo Hemingway.

Bloody Mary

Es el cóctel mágico que borra la resaca... o que al menos ayuda a sobrellevarla... y, por tanto, el combinado preferido de los aficionados al brunch dominical después de una noche de sábado de fiesta.

El origen del Bloody Mary se encuentra en el Paris de 1921. Lo inventó Fernand Petiot, uno de los camareros del Harry’s New York Bar. Bloody Mary fue el apodo que tuvo María Tudor, reina de Inglaterra durante un breve pero cruento periodo (1553-1558). Se le llamó la sangrienta porque no le tembló el pulso para mandar ajusticiar a numerosos protestantes para defender la fe católica que ella profesaba.

Pero también en este caso existen varias versiones acerca de su origen. Tal y como nos explica el gran bartender Javier de las Muelas, en su libro Cocktails & Drinks Books, según los norteamericanos, fue creado por el barman del St. Regis Sheraton de Nueva York, que tuvo la feliz idea de combinar vodka con zumo de tomate  durante una fría noche de invierno de 1920... y terminó aderezando con zumo de limón, salsa Worcester y unos golpes de tabasco, sal y pimienta.

Sea como sea, el tronco de apio como aderezo, sí que llegaría más tarde, en la década de 1960, cuando un cliente del Hotel Ambassador de chicago recibió en la habitación el Bloody Mary que había pedido al servicio de habitaciones sin el stick removedor... y lo único que encontró a mano es un tallo de apio con el que remover su cóctel de una bandeja de crudités.

Gin Tonic

Mezclar en una misma copa ginebra, tónica y la cáscara de algún cítrico es hoy uno de los gestos más repetidos en todo el mundo. El gin tonic, para bien y para mal (porque a veces se convierte en un jardín, una feria o una ensalada) es el rey de la coctelería del momento. 

El origen del gin tonic se sitúa entorno a 1870. La quinina era entonces, -como ahora- el mejor remedio conocido contra la malaria. Todos los imperios distribuían en sus colonias tropicales de África, Asia y América quinina para que tanto colonos como militares combatiesen el paludismo. Entorno a 1870, Johann Jacob Schweppe inventó la tónica. Ideó un sistema para introducir burbujas de dióxido de carbono en agua embotellada, a la que más tarde añadiría quinina, con sus reconocidas propiedades antipiréticas, analgésicas y antipalúdicas. Y cómo no, fueron los oficiales británicos destinados en la India quienes, durante el primer cuarto del siglo XIX decidieron añadir ginebra al amargo sabor de la quinina en la tónica. Había nacido el gin tonic.

¡Ah!... y un aviso para quien ya estuviera pensando viajar a la India, al sudeste asiático o a la sabana africana y sustituir las medicinas contra la malaria ingentes cantidades de gin tonic: hoy en día, la mayor parte de las tónicas han sustituido la quinina por aromatizantes y edulcorantes.

Daiquiri

El origen del Daiquiri nos lleva directamente hasta Cuba... concretamente a la cuba de finales de siglo XIX. En 1899, el ingeniero americano Jennings Cox, quien vivía en la población cubana de Daiquiri, donde Estados Unidos explotaba varias minas de hierro, preparó para unos invitados un combinado a base de ron blanco, azúcar y zumo de lima dado que la ginebra se le había terminado. El cocktail, bautizado ya como Daiquiri iría ganando fama por toda la isla. Pero fue con el almirante estadounidense Lucious Johnson, quien había luchado en la guerra hispano americana en Cuba de 1898, quien llevó el Daiquiri a Estados Unidos, concretamente al Club del Ejército y la Marina de Washington DC. Hoy, es uo de los cócteles más famosos del mundo.

Dry Martini

Dicen del Dry Martini que es el cocktail perfecto. Una combinación que cumple aquella máxima de ‘menos es más’. Porque en su sencillez está su perfección: 1 parte de vermouth, 4 partes de ginebra y 1 aceituna. Parece mentira que una fórmula tan sencilla haya generado, sin embargo, ríos de tinta y un acalorado debate... porque... ¿debe enfriarse la copa previamente, o no? ¿debe acompañarse de un tirabuzón de cáscara de limón o de aceituna? Y en tal caso, ¿una o varias aceitunas? ¿con o sin hueso? ¿rellenas?. Y sobre todo, ¿mezclado o agitado?

Todo el mundo sabe que a James Bond, el agente 007 del Servicio Secreto Británico toma el Martini agitado, nunca mezclado. Sin embargo hay otros partidarios del Martini mezclado, como el escritor Somerset Maugham.

Sobre la historia del Dry Martini, poco se sabe a ciencia cierta... y demasiadas las atribuciones de paternidad. Hay quien apunta a que fue el gran bartender neoyorkino, Jerry Thomas, considerado el padre de la mixología moderna, quien lo inventó. Aunque también se apunta a Julio Richelieu, el barman  del ‘Martínez’, en San Francisco quien preparó por primera vez un Dry Martini. También hay versiones que sitúan en Italia el origen de este cockatil, concretamente en el hotel Knickerbocker, por Martin di Arma di Taggia. Sin embargo la versión con más fuerza es la que sitúa la creación del Dry Martini en el Londres de finales del siglo XIX. Concretamente en el Hotel Savoy, a manos del responsable del American Bar, Thomas Stuart.

Sea quien fuera el primero que elaboró un Dry Martini, fue capaz de crear un mito que aún perdura, y que no hace sino crecer.

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