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Riesgos de la práctica de deportes de alto impacto

Noticia
27 Enero 2017

Entre las actividades que se consideran de alto impacto se incluyen correr, bailar, practicar fútbol, rugby, tenis, baloncesto, pádel o correr.

Estos deportes se consideran de alto impacto, porque tienden a ser más intensos y vigorosos que los de bajo impacto. En determinados momentos de su ejecución, ambos pies pierden el contacto con el suelo, volcando todo el peso de nuestro cuerpo sobre sí mismo en el momento de la caída. Por tanto, su práctica implica un fuerte impacto sobre el cuerpo.

Las investigaciones sugieren que el ejercicio de alto impacto influye en el aumento de la densidad ósea, pero solo en su justa medida. Por este motivo no se recomienda su práctica a personas que están convalecientes de lesiones o con problemas en articulaciones y huesos. Hay riesgo de que demasiado esfuerzo puedan desgastarlos o que se produzcan lesiones como esguinces de tobillo o roturas de ligamentos.

Otra de las consecuencias del deporte de alto impacto es que practicarlo de forma profesional o con demasiada asiduidad, puede comprometer la funcionalidad del suelo pélvico. Tanto en hombres como en mujeres. 

Al contrario de lo que se pudiera pensar, la incontinencia urinaria no es sólo cosa de mujeres mayores; el envejecimiento es sólo uno de los factores de riesgo que favorecen la aparición de esta patología, también pueden ocasionar incontinencia, la obesidad, el estreñimiento, el embarazo, el parto y la práctica continuada de deportes de alto impacto.

Según estudios recientes, más del cincuenta por ciento de las mujeres que practican deportes como footing, aerobic, steps, artes marciales o baloncesto… sufren ocasionales escapes involuntarios de orina. 

El suelo pélvico es la principal estructura de nuestro cuerpo que recibe estas presiones y cuando las recibe de forma continuada, puede llegar a debilitarse y perder las funciones que aseguran la continencia, es decir, el cierre de los esfínteres.

Actualmente, existen técnicas, como los ejercicios hipopresivos, la electro-estimulación, masoterapia y cinsiterapia, pero uno de los tratamientos más recomendados es la realización de los ejercicios de Kegel, que consisten en la contracción de los músculos del suelo pélvico y se pueden realizar en el domicilio o incluso mientras se trabaja. 

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