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un enfado culinario

de lourdes laso
Nueva receta
14 Diciembre 2014

Pummmm!!! portazo y me encierro en la cocina, estoy enfadada, muy enfadada... aquí no entrara a molestarme, al menos en un buen rato; en mi intento fallido de lanzarle el mechero a la cabeza, golpee sobre la mesa rebotando con la lata que sostenía en las manos, sonó a llena, así que en un buen rato no se le ha pedido nada por aquí, mi cocina, mi santuario.
Una patata, dos patatas, tres patatas.... estoy tan enfadada!! Siete patatas, un rato de desahogo y evitar pensar en él, creo que pelaría hasta cien... pero no tengo más en la cesta... estoy furiosa, ni siquiera he cogido el pelador y cuchillo en mano furia en el cerebro he convertido las pieles en patatas gajo, cual macburguer y siete amorfas patatas me miras desde la encimera, cuerpos geométricos de incontables lados y sin sentido que solo reflejan el caos total en el que me sumerjo. Respiro.... cuento hasta diez y al relajarme cojo una de las patatas y comienzo a tornearla, lentamente voy quitando aristas hasta convertirla en un cilindro perfecto, cuya base asienta perfectamente sobre la encimera... perfecto!! me gusta así que decido hacer lo mismo con el resto, hasta obtener siete cilindros perfectos sobre la encimera, preciosos, suaves, redondeados, erectos... noooo !! Mi subconsciente me lleva de nuevo a él, estoy otra vez alterada, tengo que evitar cualquier cosa que me recuerde a él...... saco el sacabolas del cajón y descabezo cada cilindro perfecto, mientras una malvada sonrisa adorna mi cara hasta convertirlos en mini vasitos, vacío y vacío uno tras otro como si con cada trozo que voy sacando del interior de las patatas fuese quitándome un peso de encima.
Freírlas sería muy rápido... las cubro de aceite y las meto en el horno.... tiempo, necesito mucho, mucho tiempo para pensar, tiempo para que sienta que me extraña... una hora 100º, un confitado... suficiente..... Tiempo para enfriar los genios y tiempo para endulzar los pensamientos....
Una hora, en la que no pienso pisar el salón, vaya! debería haber pesado algo antes de actuar por impulso, ahora tengo unas simples patatas confitando en el horno y aun no estoy lo suficientemente calmada,...
Miro a un lado y al otro, espero impaciente sin tampoco encontrar mucho sentido a mi receta, ahora tampoco encuentro mucho sentido a mi enfado....
Una caja de madera en el suelo de la cocina me presenta seis hermosos tomates dispuestos en dos ramas, para pasar el tiempo cual mi vanidad, lo cojo y me pongo a hacer pesas con tres tomates en cada brazo, gimnasia en la cocina.. con 150 gr en cada brazo??? por favor..... Pufff esto es toda su culpa!! Yo aquí y el tan tranquilo en el sofá!!! se acabó!! Quito las pieles al tomate y las semillas, no tengo muy claro que quiero hacer pero mi enfado me lleva a esto a descorazonar y partir cada ingrediente que me encuentre.
Mirando los tomates sobre la tabla les sentí desnudos, indefensos, expuestos a todo y esperando algo,,,, eche sal a un par de pedazos y me los comí, pero necesitaba más... necesitaba fuego, ardor, algo que les hiciese ser fuertes, fuertes frente a aquellas patatas que tranquilamente se relajaban en el horno, Cogí dos ajos, dos guindillas y sin remordimiento la eche a la sartén, cuando bailaban pidiendo clemencia las eche el tomate, no siempre el mas débil es el más cobarde, me reí de mi sugerencia.... pero de nuevo debía esperar....
Al mirar por el resquicio de la puerta le vi allí, no estaba tumbado como yo esperaba, si no sentado y con un par de lágrimas en los ojos, la suavidad entro en mi interior...
Un huevo y un medio baso de aceite, algo suave para que vea que todo puede ir bien.... la suavidad de una mahonesa casera....
De pronto a entrado a la cocina ... no me ha dicho nada, ni si quiera me ha mirado, solo ha abierto la nevera y ha cogido otra cerveza.
Puffff mahonesa??? nooooo, alioli pico un ajo y se lo añado al baso de la batidora de abajo hasta arriba voy batiendo disfrutando, pensando que no siempre las cosas son lo que parecen....
Piii, piiii ... el horno me avisa que las patas están listas... el tomate ha cogido un color parduzco y se ha convertido en pasta... es la hora de terminar??
Ha entrado a la cocina a pesar de que hace dos minutos que repuso su sed, me ha cogido por la d
cintura..
.- huele bien... estas intentando hacer las paces??
- puede ser... prueba lo de la sartén...
- Caluroso, ardiente, deseoso de entrar....
- y lo del vaso de la batidora?
- Suave, frio, pero con fuerza
- Las patatas de han quedado frías...
- No pongas el horno de nuevo, fríelas déjalas ardiendo esperando que las llenen....
- No lo había pensado.... pero si está claro que estos cuencos están deseando desde el principio llenarse...
- Pues tienes dos salsa deliciosas para hacerlo
- Si también, el alioli y la salsa brava irán fenomenal con los cuencos de patata confitados y después fritos.
- Sergi Arola te ha enseñado muchas cosas.
- No todas....
Al poner la cena en la mesa las salsas nos embriagaron, la suavidad del alioli nos puso un manto y el calor de la salsa brava nos hizo sudar, las patatas nos hicieron la cama perfecta de ternura y me hubiese gustado contar porque me había enfadado aquel día, pero la verdad que no lo recuerdo.

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