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SPAGUETTIS A LA "ROCK-LOÑESA" Y UNA VISITA INESPERADA

de Cristina Bermejo
Nueva receta
6 Agosto 2014

-SPAGUETTIS A LA ROCK-LOÑESA Y UNA VISITA INESPERADA-

Me puse el mp3. Sonaba “Master of Puppets”, de Metallica. Justo lo que necesitaba para cocinar: algo de ritmo que me hiciera moverme sin control por la cocina mientras disponía todo lo necesario para cocinar los spaguettis a la boloñesa que pensaba comer ese mediodía:

De un salto fui a la nevera y cogí el bote de tomate frito, la carne picada, el chorizo fresco, la mostaza y el queso azul de untar; de otro salto aún mayor cabeceando al ritmo de la música abrí el cajón de las verduras y saqué una cebolla, me fui al armario y cogí la bolsa de los spaguettis para luego sacar la sartén y la cazuela, me hice con un cuchillo y la tabla de madera para cortar, puse la sartén en la placa, eché aceite y encendí la vitro; De la misma manera, eché agua y sal en a cazuela y la puse a calentar.

Hecho ésto, situé la cebolla en la tabla y empecé a cortarla en rodajas y éstas, en trocitos pequeñitos.

Empezaba a sonar otra canción mientras el efecto de la cebolla hacía que lloraran mis ojos: “Tears of the Dragon”, de Iron Maiden me regalaba los oídos y los pensamientos, pues la tristeza de sus acordes me hizo pensar en las veces que había preparado esos mismos spaguettis para alguien: para mi chico, para mi familia...Pero siempre para alguien, nunca para mí sola. Y sin embargo ahora no parecía que nadie fuera a comer conmigo.

Con un suspiro, eché la carne y la cebolla a la sartén, que enseguida empezó a crepitar.

Cogí una cuchara de madera y removí la cebolla que se rehogaba mientras la música volvía a cambiar: “Going Under”, de Evanescence irrumpía con fuerza en mis oídos a la vez que troceaba el chorizo y lo echaba a la sartén, lo removía y comprobaba que el agua que reposaba en la cazuela ya había roto a hervir.

Saqué de la bolsa un puñado de spaguettis y los partí por la mitad, echándolos a la cazuela y metiendo de nuevo la mano en la bolsa para sacar un par de puñados más, partirlos y echarlos a hervir junto con el resto. Sabía que había echado demasiada pasta. Me pasaba siempre. No controlaba bien las cantidades.

Suspiré.

-En fin...A más toco...- Pensé amargamente mientras sacaba otra cuchara de madera para remover la pasta que empezaba a ablandarse.

Con la otra cuchara removí la salsa y cuando paré me permití bailar un poco por la cocina, haciendo un poquito de “air guitar” al ritmo de “Red Flag” de Billy Talent.

Volví a remover la salsa, le eché sal y moví la pasta otra vez.

Le eché un chorrito de mostaza y un poquito de queso azul de untar, removiéndolo todo con una cuchara hasta que el queso estuvo deshecho.

Cogí una cucharilla, la metí en la sartén de la salsa y la llevé a mi boca: faltaba sal.

Le eché un pellizco, lo removí y volví a probarlo: ahora sí.

Bajé el fuego para que la salsa no se enfriara mientras volvía mi atención a los espaguettis, que ya estaban.

Cogí un escurridor y lo deposité en la pila, donde volqué la cazuela de la pasta dejando que escurriera todo el agua.

Cuando acabó de escurrir, eché sobre la pasta un chorro de agua fría y lo volví a escurrir mientras “Winds of change” de Scorpions ponía el broche final a mi receta

Apagué el fuego que calentaba la salsa y me eché unos pocos spaguettis en el plato, saqué un tenedor y eché un poco de salsa por encima de la pasta, quitándome los cascos después, dando por terminada mi receta.

Puse el plato sobre la mesa, y en ese preciso instante, sonó e timbre de la puerta.

¿Quién podría ser? No esperaba a nadie...

Fui a abrir y en la entrada me encontré, sonriente, a mi chico.

-¿Qué haces aquí?- Le pregunté sorprendida y alegre.

-He venido a verte.- Me dijo contento.- ¿Qué es eso que huelo?-Preguntó olisqueando el aire.

-Mis espaguettis a la Rock-loñesa...-Dije yo divertida.- ¿Te quedas a comer? No tengo mano con las cantidades y seguro que me he vuelto a pasar y hay de sobra. Además, donde come uno comen dos, ¿No?....

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1 comentarios
alejandrovalladolidl

El relato está muy bien construido y estructurado. Están muy bien definidos las tres partes que toda narración debe llevar, a saber: núcleo, desarrollo y desenlace. Es también muy original porque la autora sabe combinar a la perfección la música con la comida. El lenguaje es muy sencillo pues no existen ninguna palabra enrevesada. En resumen a mi me ha parecido un relato fascinante y excelentemente realizado.

7 Agosto 2014