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PATATA DE TORTILLA

Pasa las páginas de la receta novelada para saber cómo puedes participar en nuestro concurso
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Queremos que aúnes tus dos pasiones: la lectura y la cocina y, para ello, hemos creado un pack exclusivo de 6 Recetas Noveladas 

Una Receta Novelada es una receta explicada dentro de un relato. En ella, los tiempos de preparación de la propia receta coinciden con los tiempos de lectura de una interesante historia.

En nuestro concurso de Recetas Noveladas  puedes elegir si prefieres crear una receta novelada desde cero, en cuyo caso no es necesario que leas el texto de la siguiente página, o si quieres continuar la receta novelada que te proponemos. En este último caso, sí que deberás de leértelo para poder continuarlo :)

Una vez que decidas de qué forma prefieres participar, señálalo abajo de esta misma página para poder continuar con tu participación vía web o desde Twitter :) 

"Una vez empezó a hervir el aceite…”

CONTINÚA

Continuación

de MARTA PÉREZ
Continuación
3 Diciembre 2014

Una vez empezó a hervir el aceite…

... tal y como hierven los pensamientos acumulados a lo largo de un día agotador, cogió el cuchillo y lo miró fijamente como quien mira a su peor enemigo, troceó la cebolla fijando en ella su malestar.

Recordando las interminables horas de trabajo que llevaba a sus espaldas, se quiso deshacer de su rabia picando bien fina media cebolla y cuando comenzó a llorar, quién sabe si por el azufre que desprende o por la tensión del día, la ahogó en aceite.

Para seguir con su cometido, peló unas patatas. Intentando relajarse trató de hacer continua la monda de cada patata y maldijo cada vez que no lo conseguía. Una vez bien peladas, las puso encima de la tabla y con destreza fue cortando cada patata en trozos bien finos y los añadió al aceite. Para entonces notaba como sus hombros se habían relajado un poco, la efusividad con la que había usado el cuchillo había relajado mínimamente su espalda.

Cuando las patatas estuvieron listas batió unos huevos. Se dio cuenta que aún el estrés no se había movido de su cuerpo y siguió batiendo con fuerza, tensando y destensando los brazos como si fuese una coreografía guiada.

Cuando acabó introdujo en los huevos batidos las patatas y con un tenedor mezcló el contenido rápidamente. De la sartén quitó un poco de aceite e introdujo la mezcla, entonces respiró profundo, el olor le relajaba, dio la vuelta con cuidado a la tortilla y casi como causa efecto, su mente se relajó.

Al sentarse a la mesa y degustar el primer bocado pudo dejar la mente en blanco, entonces sí sintió su cuerpo relajado. Su tortilla era su recompensa. Mientras comía, iba abriendo y cerrando los ojos, tensando y destensando los músculos, se sintió a gusto. Sus pensamientos iban enfriándose poco a poco al igual que aquel aceite residual que aún humeaba en la cocina.
Por fin, el momento de relajación que le causaba llegar a casa y cocinar hacía su efecto y como aquel día, todos los días…

Si quieres que gane este relato, ¡vótalo!
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