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HOY COCINA ÉL

de Adolfo Villaverde
Nueva receta
27 Octubre 2014

Dormitaba en el sofá tranquila y relajada; era una tarde de invierno y el frío no invitaba demasiado a salir a la calle. Dio otra media vuelta y se acurruco de nuevo, pensó en levantarse, pero rápido los ojos volvieron a cerrarse lentamente.
Soñaba con comida cuando un ruido la despertó…..
Venia desde la cocina; ruidos de cazuelas, de cuchillos, sonidos de cocina naciendo. Pronto un aroma conocido inundo el salón, aspiro fuerte y reconoció el guiso.....
Luís cocinaba uno de sus platos favoritos.
Hoy comeremos bien, pensó.
En casa, los guisos eran cosa de él, era un gran aficionado a la cocina y sus platos eran casi siempre deliciosos. Algún plato huía de la palabra “comestible”, por probar cosas nuevas y acababa en la basura; eso es la cocina, experimentar, sentir, crear, aunque no siempre salga bien. Pero ella siempre lo probaba todo, siempre tenia apetito, comer era ese pequeño placer que no podía evitar.
Pero el plato de hoy….., ese plato era su especialidad, no hay ninguna duda, hoy todo saldrá bien.
Despacio, avanzo por el pasillo hasta la cocina y allí se asomo a la cazuela, el olor era maravilloso y al aspirar el conjunto de aromas se la hizo la boca agua.
Entonces entro Luís con el mandil puesto y ese gorro al estilo de pirata que tanto le gusta y que le hace la cara tan redonda e infantil.
Aparta…; la dijo. Tienes que esperar, aun falta un poco.
Era impaciente y tenía mucha hambre ya.
Los minutos pasaban lentamente para ella cuando el timbre sonó. Fue hacia la entrada, pero ya había llegado Luís, que se encargo de abrir la puerta. Recibieron a las visitas que llegaban cargadas de frío, abrigos y ganas de comer.
El salón de la casa pronto se llenó de risas y las primeras copas de vino fueron dando calor a los cuerpos encogidos aún por el viento de la calle.
“Todos a la mesa”, gritó desde la cocina.
Y Luís apareció en el salón con la fuente regalando aromas por toda la casa.
Todos se sentaron, respetando el sitio de ella claro, que rápido fue a ocuparlo para empezar a degustar la comida.
Él la miro y le dijo:
Hoy serás la última…., tenemos invitados...
Ella bajo la mirada y lo entendió, pero no la importo, tenia mucha hambre y aunque era muy impaciente, era una perrita buena.
- El la acaricio despacio y la impaciencia se la pasó, en solo unos minutos, estaría comiendo.....

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4 comentarios
Gema MartinG

Una historia del día a día; perfectamente narrada y con un final inesperado que me ha hecho sonreir.

Me ha encantado.

28 Octubre 2014
martha74

Muy bueno.

28 Octubre 2014
corcha

Gran relato para alguien que no es escritor, ¡ Ni cocinero!

28 Octubre 2014
Gardiazabal

Muy chulo. Entretenido, divertido y sorprendente. Guau!

29 Octubre 2014