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EL VOLCAN DE CHOCOLATE... Y COSAS DEL DESTINO

de MARI PAZ IBÁÑEZ
Nueva receta
4 Septiembre 2014

Todos los días a la misma hora. Pero solo unos minutos. A eso se limitaba el ver a ese hombre tan atractivo que ocupaba mi mente lujuriosamente. Cogiendo el metro de Londres cada día, entraba a la vez que yo, pero se bajaba una parada antes... ¿dónde irá? ¿dónde trabaja? ¿cuál es su vida?

Tal era mi curiosidad que decidí seguirle un día, necesitaba saber de él algo más que su forma de vestir y sus horarios de coger el subterráneo. Salí detrás de él, siguiendo cada uno de sus movimientos. Al salir a la calle, ví que se dirigía a una cafetería, pasé también y tomé asiento en una mesa contigua a él, donde no me veía pero yo sí a él.

Se pidió un café y algo que parecía ser un pastel de chocolate. Pedí por favor al camarero que me sirviera un té con leche y un pastel igual al suyo. "¿Usted se refiere al volcán de chocolate? Le serviré uno enseguida... seguro le gustará". _ Me dijo el camarero. Me sirvió mi volcán de chocolate. Un pequeño pastelito semicaliente que emanaba un fuerte olor a chocolate negro... mmm...

Clavé la cuchara ansiosamente en el pastel para disipar mis dudas en cuanto a su sabor... y al abrirlo se empezó a derramar el chocolate derretido de dentro... qué sabor tan delicado, tan delicioso, tan bueno. El mismo sabor que ahora tienen sus labios... Dirijo la mirada a él y veo como saca de la cartera unas monedas, Parece que lleva prisa. Se levanta apresuradamente, paga en la barra y se dirige a la puerta. Me termino mi pastel rápidamente y cojo mi bolso para irme, pero ahí al lado, en el suelo veo una tarjeta, que cuando me aproximo a cogerla me doy cuenta que es su documento de identidad, que al levantarse apresuradamente se le ha debido de caer.

Pago rápidamente y salgo a la calle en su busca, para entregarle lo que ha perdido. Lo veo a lo lejos, pero camina tan rápido entre tanta gente que lo pierdo de vista. ¿Cómo haré entonces para entregarle esto? Si le veo en el metro mañana no me parece adecuado darselo ahí, pues sabrá que lo esperaba ver. Tengo su dirección en el documento de identidad, así que iré por la tarde a su casa y se lo daré en mano, quizás el destino haya querido provocar un encuentro a solas con este hombre. O quizás disipe mis dudas y si su vida está ocupada por otra mujer, me olvidaré sin más y dejaré pasar mi enamoramiento.

Salgo de trabajar y después de comer en casa, me arreglo un poquito y me dirijo a la dirección de este hombre. Llego a su puerta, respiro hondo y toco el timbre. Me abre él. - Buenas tardes. Hoy en la cafetería de la plaza me encontré este documento de identidad y decidí traerlo en persona, seguro lo habrás echado en falta... - Oh, muchisimas gracias, no sé cómo agradecertelo. Me he vuelto loco buscándolo desde esta mañana.

¿Quieres pasar? Te serviré un café o un té como agradecimiento. Pasa por favor.

- Muchas gracias. Seré breve... llevo algo de prisa.

Sin comerlo ni beberlo de repente me veo en la casa del hombre que ocupa mis sueños y pensamientos desde los últimos meses y a solas con él. Hablamos un poco de nosotros. Lleva pocos meses en Londres, por un cambio de vida después de una ruptura amorosa. Conversamos como si nos conociéramos de siempre. Milagrosamente hay una química especial entre este hombre y yo. Y creo que por su mirada él está igualmente encantado.

- Es tarde, debería de marcharme, tengo que hacer algunas cosas...

- Justo ahora estaba preparando los ingredientes para hacer unos coulant de chocolate. Me salen de vicio, casi igual que los que tomo en esa misma cafetería donde encontraste mi documento.

- ¿Te refieres al volcán de chocolate?

- Si, también se llama así.

- Yo también lo probé allí y me ha gustado demasiado.

- Pues quédate y te muestro cómo se hace, no tardaré mucho.

- Me has convencido, será que el chocolate es irresistible para mí... Soy toda oídos.

- Verás ... primero hay que batir 4 huevos junto con 75 grs de azúcar. Los bates tú, ¿por favor?

- Of course...

- Mientras yo voy a derretir al microondas el chocolate fondant postres, unos 115 grs durante un minuto aproximadamente y te lo echo a la mezcla junto con este bol de mantequilla derretida, unos 75 grs. Tú sigue batiendo, eh!

- Yes, yes...

- Ahora vamos a añadir 75 grs de harina de trigo, y seguimos mezclando.

- Mientras tú sigues con la mezcla yo engraso las flaneras con mantequilla y las espolvoreo con cacao en polvo.

- Estupendo, no me pierdo ningún paso de la receta.

- Ahora rellenaré cada flanera con la mezcla, casi hasta arriba. Y las dejaré reposar en el congelador un mínimo de 12 horas. Mañana cuando los quiera hornear, precalentaré el horno a 225ºC, y una vez caliente se tienen que meter durante 10-15 minutos, recién sacados del congelador, así quedarán hechos por fuera y el corazón se derretirá sin llegar a hacerse, por eso al cortarlo con la cuchara sale líquido.

- Qué bien suena.

- También se puede servir con nata montada o helado.

- Menuda master class me has dado, me ha parecido estupenda. ¿Te dedicas a esto de la repostería profesionalmente?

- No sólo es un hobbie, que me gusta y me relaja.

- Un hobbie estupendo. Bueno, gracias por todo, me tengo que ir. Ha sido un placer conocerte.

- Como quieras. Lo mismo te digo, y gracias a ti por supuesto. Salgo a la calle, para irme, pero me agarra del hombro y me dice...

- ¿Y no quieres probar el volcán de chocolate... mañana?

- Eh... - ¿Y...?

- Me encantaría...

Le miro, me mira... y empiezo a creer en el destino.

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