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De Cumple, Marmitako

de María Eliecer Pérez
Nueva receta
31 Agosto 2014

Ha sonado el despertador y mi primer pensamiento ha sido para ella. ¡¡¡Hoy cumple 80 años!!!. Su imagen evoca una sonrisa en mis labios. Aunque pasaré el día a su lado, estoy expectante por oír su voz. Marco su número de teléfono y tras tres tonos, contesta con alegría….- genial, el mejor regalo que ella puede hacerme a mí: –Mamá, ¡¡felicidades!! -gracias cariño. -qué tal estás? - me he levantado muy bien. Con ganas de disfrutar y de hacer muchas cosas. -pues ponte guapetona y sal con papá a dar un paseo. No prepares comida. Me encargo yo de ello…. No ha sido fácil convencerla. Cuando está bien, es pura energía y ella se encarga de todo. Pero esta vez llevo días pensándolo y seré yo quien se ocupe de cocinar un marmitako, en su cocina, con sus utensilios, con sus cazuelas, con mi tiempo y con mucho, mucho cariño, ya que hoy es un día especial y mi madre, mi padre y yo sabemos porqué. Aunque tengo muchas ganas de llegar a su casa, darla un abrazo y decirla que la quiero, antes he tenido que pasar por el mercado para comprar el pescado. He pedido a mayores unas espinas para preparar el caldo. Reconozco que he dudado entre hacer yo el caldo o comprarlo ya preparado…”No hay duda. La ocasión lo merece”. Aunque es uno de mis platos estrella, siempre tengo que mirar mi libreta de recetas para recordar los ingredientes y cantidades. Así, para el caldo: además del ½ kg de espinas, necesitaré 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 zanahoria grande en rodajas, 1 cebolla troceada, 1 puerro, 2 dientes de ajo, perejil y agua. Y para el marmitako: 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 1 pimiento verde, 1 pimiento rojo, 2 pimientos choriceros que previamente remojaré en agua y quitaré las pepitas, 1 cebolleta picada, 1 diente de ajo picado, 3 patatas, 200 g de salsa de tomate, 400 g de salmón sin piel en tacos, perejil picado, sal, 1 trocito de pimienta cayena y el caldo que previamente habré preparado. Contenta con todos los ingredientes me dirijo a casa de mis padres. Es curioso, no he aprendido a llamar a la puerta, siempre abro con las llaves, parece que nunca me he ido de esa casa. .. Al abrir, veo a mi madre venir a mi encuentro. -Que alegría hija de que estés aquí. - bueno mamá, podría decirse que nunca me he ido, ja, ja!!! ….Eh, ¡¡¡ Felicidades!!!. ¡¡¡Que guapa estás!!!! Nos fundimos en un tierno abrazo y mi papá aparece para darme la bienvenida y curiosear lo que he traído. - ¿Pero hija, qué traes aquí? - Voy a hacerte un marmitako de lujo, de esos que tanto te gustan. - Bueno, bueno, ¿ para qué traes nada ? Me lo dice con la boca pequeña, pero se que le encanta. Me he acercado a él a darle un abracito y he notado cómo se ha perfumado. - ¡¡¡ Uummm, que bien hueles, papá.!!!.....Venga, a la calle, a daros un paseo mientras yo me quedo haciendo la comida. Siempre me ha hecho gracia lo de las recetas heredadas de madres a hijas… Aún sigo recordando a mi abuela en la cocina con esa magia que tenía para hacerlo todo tan rico…a mi madre, todavía la sigo disfrutando…Esos simples huevos al molde, con esos minúsculos taquitos de jamón que se dejaban entrever cuando cuajaban, acompañados por esa sabrosa salsa casera de tomate frito. Ese conejo con tomillo y almendras machacadas y esos deliciosos dulces, como esas almendras garrapiñadas que sólo ellas sabían hacer para que quedasen tan vistosas y con ese brillo que te invitaba a probarlas y que luego no podías dejar de comer, una, otra y otra más… Mientras preparo los ingredientes para el caldo y los dejo cocer unos 15’ veo desde la ventana a mis padres pasear por el jardín, con ese ritmo acompasado y lento. Es como si el tiempo se hubiese detenido. Ahora es a mi madre a quien le toca estar más pendiente de mi padre. Quizá sea “ese regalo” que mi papá merece por el cariño con que ha cuidado de mi madre en esos momentos más feos de su vida. Pero hoy es un día alegre, de agradecimiento a la vida y mientras pelo y chasco las patatas vienen a mi memoria mil recuerdos bonitos vividos con mi madre. Ese otro 12 de agosto nada lejano, como hoy día de su cumple, en que disfrutamos de un fantástico día juntas, un helado en una terraza, la visita sorpresa de una amiga, tiendas… Recuerdo como me animó a que me comprara ese mono, prenda tan de moda esta temporada, y dar así un toque diferente a la forma de ir vestida a esa celebración especial que tenía en unos días. Juntas ideamos como podía combinarlo. Ella me prestaría su elegante pañuelo de seda, de flores estampadas, en tonos morados y verdes para llevarlo sobre un hombro y que cayese a lo largo de mi cuerpo hasta alcanzar las sandalias de fino y alto tacón. Y como complementos llevaría, simplemente, una cartera de mano y esos pendientes largos, tan bonitos, que ella me acababa de regalar….Por un momento vuelvo a centrarme en el marmitako y pongo a rehogar en el aceite, durante unos minutos, los pimientos y la cebolleta picados, añado el ajo y a continuación las patatas para que se rehoguen. Añado la salsa de tomate, lo dejo unos minutos más y lo cubro con el caldo, sazono y cuezo hasta que la patata esté hecha. Pero siguen viniendo a mi mente, esas vivencias con mi madre, llenas de contagiosa alegría y energía…. Aquella en que por Navidad nos sorprendió a todos con unas hojas de árbol que ella se había encargado de recoger y en la que había escrito, con un rotulador dorado, un mensaje a cada uno de nosotros donde se reflejaba el amor que nos ha tenido siempre….-mi hoja la tengo guardada como si se tratase de un pequeño tesoro-… O los recuerdos de esos maravillosos viajes familiares realizados, -madre mía que forma de vivirlos y disfrutarlos. Intento traer a mi mente el primer recuerdo de mi infancia y me llega como si lo estuviera viviendo ahora. Yo tenía cuatro años. Estábamos mi hermano y yo juntos, de la mano, en la playa de Gijón y mi madre al lado, con el cubo, la pala y el rastrillo dispuesta a jugar con nosotros y hacernos disfrutar con un gran castillo de arena. Me asomo de nuevo a la ventana y les veo regresar sonrientes de su paseo, conversando animadamente con unos amigos. Están parados justo a la altura en que mi madre, el año pasado, bajó a la calle con su silla de modista, para aprovechar la espléndida luz que había, y poder bordar, a mano, las iniciales de su nieta en un pañuelo para regalárselo el día de su Primera Comunión….- ¡¡Madre mía, que tesón por hacer las cosas bien!!. Esa ropa tan bonita y exclusiva que me hacía. Recuerdo especialmente ese vestido de alpaca, de color amarillo-mostaza de corte sirena, de perfecta confección y aplomo en pespuntes y costuras y que tanto llamó la atención. Sabía que el amarillo era uno de mis colores favoritos, así me sorprendió, una vez más, con su madera de artista regalándome ese cuadro de girasoles que ella pintó al óleo para mí y que ahora luce en una de las paredes de mi casa. A veces me detengo ante él y percibo su movimiento… Artista, creativa, exquisita en los detalles. Aún conservo esa pequeña joya que ella ideó para mí. Se trata del sonajero de plata de mi hermano y que ella se encargó de transformar en un largo y precioso collar, mezclándolo de forma muy acertada con abalorios en tonos azulados... Y qué olor más rico hay en la cocina con esta mezcla de ingredientes. Echo un vistazo a las patatas, las pruebo y veo que ya están listas. Por último en una sartén y con el aceite muy caliente salteo los tacos de salmón sazonados y lo añado a las patatas guisadas. Espolvoreo con el perejil picado y listo para servir y disfrutarlo acompañado de un buen vino de la Ribera del Duero. Una sonrisa se vuelve a dibujar en mi boca. Son tantos los recuerdos alegres y con chispa vividos… Ella me ha enseñado el valor de las cosas sencillas: contemplar el azul del cielo, el sentido de la familia, el afán por aprender cada día algo nuevo y ésto que me encanta, la pasión por la celebración del día de cumpleaños haciéndolo, como hoy, un día tan especial. Sin duda, mi madre, ha sido feliz.

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15 comentarios
isabel1

Genial!! Me ha gustado mucho, no sabia esa faceta tuya!! Besoss. Espero q ganes,!!

1 Septiembre 2014
martuchi

Que bonito Eli!!!!
Además de buena cocinera eres una fantástica escritora!!

1 Septiembre 2014
JSanchez

Cuánto amor en ese marmitako. Ojalá sigas disfrutando de ellos muchos años.

2 Septiembre 2014
ireher70

Muy entretenido este marmitako.
Enhorabuena

3 Septiembre 2014
Savarin

Que enternecedor.Seguro que hacer ese marmitako supuso un placer.

8 Septiembre 2014
Perezpi

Genial Eli! Me ha emocionado al leerlo porque se con cuanto amor lo has hecho por tu madre. Mucha suerte y a seguir cocinando asi de bien!

13 Septiembre 2014
olga-rmota

Que bonito¡ cuanta admiración y agradecimiento hay en esas palabras

17 Septiembre 2014
Ruth Moreno

Me ha emocionado leer tu historia, me has hecho sentir todo el cariño que se respira entre esta hija y sus padres...y el marmitako con salmón! qué idea más interesante!

17 Septiembre 2014
Santi

Muy emotivo, con cuánto cariño, con cuánto amor, con cuánta ternura. Seguro que estuvo riquísimo. La cocina requiere eso, sentimientos. Felicidades.

19 Septiembre 2014
Teresa Soler

!!Enhorabuena!! Me ha gustado mucho. Que bien reflejas tu amor hacia ellos. Ademá habrá que probar esa estupenda receta..

21 Septiembre 2014
Teresa Soler

!! Enhorabuena!!! Me ha gustado mucho. !!!Cuanto amor se respira en este relato!!!. Y que rica tiene que estar la receta,

21 Septiembre 2014
MarioHuby

Me ha gustado mucho!! Un abrazo!!

23 Septiembre 2014
Montse Fernandez

Muy bonito y encima tiene que estar riquísimo. Un besazo guapa

28 Septiembre 2014
carmen.hdez.71

Me ha encantado y me ha emocionado. Enhorabuena. Siempre me sorprendes.

13 Diciembre 2014
Alfredo Jaso

Bonita y emocionante historia llena de sabor. Gran receta. Grandes cocineras. Riquísima persona. ¡Enhorabuena!

16 Diciembre 2014