Newsletters
SUSCRÍBETE A LA NEWSLETTER
Entrar

Bizcocho nocturno

de lucía merencio
Nueva receta
30 Agosto 2014

Era un día especial, esa noche volvía Celeste de Estados Unidos, donde llevaba un año trabajando. Se levanto del sofá mientras miraba el reloj que descansaba sobre una repisa, suspiro mientras se calzaba las zapatillas de estar por casa. Su padre habían salido de casa después de comer para ir a recoger a Celeste, obviamente no llegarían por la tarde,por que los amigos de su hermana irían también a recibirla y seguramente irían a algún sitio para que les contase que tal le había ido en Estados Unidos. Marta prefirió no ir, era una chica tranquila y decidió recibirla de otra forma más intima, le prepararía su postre favorito, bizcocho de yogur con cabello de ángel. Se hizo una coleta mientras encendía la radio y sacaba los ingredientes de los armarios. para preparar el bizcocho. -125 gr. de yogurt -150 gr. de harina -200 gr. de azúcar -60 cc de aceite -3 huevos -16 gr. de levadura -200 gr. de dulce de cabello de ángel -1 cucharada de canela -2 cucharadas de azúcar vainillado -50 gr. de pasas -50 gr. de nueces Marta añadiría yogur de limón, que era el favorito de su hermana, y había sido el favorito de su abuela, quien solía cocinar esta receta. Ambas se entretenían siempre mirando como su abuela lo hacía, siempre que cocinaba aquella receta sentía como si su abuela estuviese aún a su lado. Encendió el horno a 180 º centígrados con las dos resistencias encendidas mientras divagaba en sus recuerdos. Batió lentamente el bol con yogur el yogur, los huevos, el azúcar, la harina, el aceite y la levadura, mientras sonaba en la radio su canción favorita desde que era niña, serían imaginaciones suyas pero juro oír las risas de ella y su hermana y la tranquilizadora voz de su abuela. Cuando se giro para coger las almendras troceadas y verterlas sobre el bol no pudo evitar acordarse de su abuela y su particular forma de cocinar, en realidad, su particular forma en la que hacia las cosas, hacia que cada pequeña cosa fuese mágica. Añadió la peladura de limón para volver a batirlo todo mientras recordaba las palabras que repetía su abuela cada vez que cocinaban: "Hay que hacerlo con cariño, la comida es como las plantas, cuanto más amor pones en ella mejor sale". Forro un molde con papel sulfurizado y vertió lentamente la mitad de la masa mientras introducía un dedo para probar la masa. Puso una abundante capa de cabello de ángel sabiendo lo mucho que le gustaba a su hermana y echo encima el resto de la masa. Distribuyó por encima las pasas y las nueces, dejando las pasan en una mitad del bizcocho, ya que a su padre y a ella no les gustaban. Finalmente lo espolvoreó con canela y con azúcar vainillado. Apagó la resistencia de arriba del horno y dejó sólo encendida la de abajo. Metió cuidadosamente el bizcocho en el horno y se quedó observándolo durante unos segundos mientras cerraba la puerta. puso el cronometro en su reloj y se marchó de nuevo al salón. Donde empezó a rebuscar entre los estantes con la esperanza de encontrar los vídeos que grababa su madre cuando eran pequeñas. Encontró el CD y lo puso en la tele mientras se tiraba en el sofá. Había muchísimos vídeos, de sus vacaciones en Peñiscola, de sus primeros cumpleaños, y por fin encontró el que buscaba, en el aparecían ellas dos y su abuela en la cocina. Las niñas no se daban cuenta de que su madre las grababa y seguían cantando mientras removían los ingredientes, ambas iban disfrazadas y parecían pasárselo en grande. De repente la Celeste pequeña se giro y pegó un chillido que asusto a su hermana, al ver a su madre las chicas se echaron a reír y corrieron con el bol para acercarlo a la cámara. -Mamá, mira estamos haciendo bizcocho-decía su hermana que se veía vestida de hada. -¡Muy bien! ¿Con que yogur lo hicisteis?-decía su madre -¡Limón!-se les oía gritar a ambas hermanas mientras se echaban a reír Después la grabación se cortaba súbitamente. Oyó el sonido de unas zapatillas en las escaleras, se giro y vio a su madre que le sonrío y se sentó a su lado. -¿Que hacías, cielo?-decía mientras su hija se acostaba en sus piernas -ver vídeos de la abuela-decía mientras su madre le acariciaba el pelo- La hecho de menos, especialmente en los cumpleaños de Celeste -Yo también-le confesó su madre- pero no podemos estar tristes, ¿sabes que decía la abuela siempre? - ¿Que el olor a limón le hacia sonreír?-dijo su hija mientras la madre se echaba a reír haciendo sentir un poco más reconfortada a Marta. -No, no me refiero a eso, decía que cada persona tiene un propósito en la vida, y el suyo era hacer feliz a la gente, por eso no debemos estar tristes, debemos recordar con cariño los momentos....bonitos de ella Marta notó como su madre titubeaba al hablar de los recuerdos, seguramente acordándose de los últimos meses de vida de su abuela, en los que estuvo luchando incansable contra su cáncer, y aun así siempre con una sonrisa en la cara y palabras bonitas. Sonó el timbre del horno y Marta se levantó como un resorte hacia la cocina. Se pusó sus manoplas amarillas y abrió la puerta para sacar el bizcocho y dejarlo sobre un plato. LO desamoldó sin prisa mientras su madre la observaba desde el marco de la puerta. Después lo dejo enfriar sobre el plato mientras veía como su madre sacaba la comida de la nevera. Marta fue poniendo la mesa mientras se enfriaba el bizcocho. Oyó el sonido de la puerta y nos pasos apresurados que llegaban al salón -¡Marta!-gritó su hermana y se abrazaron fuertemente mientras sus padres cerraban la puerta y dejaban las maletas en la puerta. -¡Feliz cumpleaños!-le dijo Marta besando las mejillas de su hermana- Te he hecho un regalo -¿Cual?- Celeste miró a la mesa y vio una cajita pequeña y al lado su postre favorito, el bizcocho que solía preparar su abuela-¿La has felicitado a ella? Marta la miró confusa mientras su hermana se echaba a reír y cogía un papel y un boligrafo, escribió con su limpia letra unas palabras que dejaron muda a Marta "Abuela, Marta y yo te deseamos feliz cumpleaños desde donde estés, te queremos", Celeste sonrío a su hermana y doble el papel mientras tomaba una vela encendida y se asomaba al balcón -¡Vamos,Marta,ven!-dijo mientras le tendía la vela y sostenía el papel con cuidado Marta observó como su hermana prendía una punta del papel y lo soltaba, observando maravilladas como ascendía hacia el cielo nocturno al tiempo que se consumía, extingiendose su luz. -Feliz cumpleaños,abuela-dijeron las dos mientras se tomaban de la mano fuertemente y miraban el cielo nocturno lleno de estrellas FIN

Si quieres que gane este relato, ¡vótalo!
1 comentarios
Savarin

Los olores evocan las ausencias pero se hacen menos tristes con dulces como el cocinado.

8 Septiembre 2014